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Bajo el cielo de Dublín

¡Muy buenas tardes! ¡Por fin encuentro un poco de tiempo para actualizar este espacio! La verdad es que las pasadas semanas fueron un poco complicadas y ni tuve tiempo de escribir ni de leer demasiado. Aun así, Bajo el cielo de Dublín y Carrie han pasado de estar en mi lista de libros pendientes a estar en la de leídos. No son demasiado largos pero ¡algo es algo! 🙂

Hoy toca hablar del primero.

“Bajo el cielo de Dublín”, de Maeve Binchy

Con Bajo el cielo de Dublín volví a reencontrarme con la irlandesa Maeve Binchy. Mis anteriores títulos con esta autora fueron El lago de cristal, La pluma escarlata, Círculo de amigos, Los bosques de Whitethorn y Desde el corazón. Vamos, un abanico de libros con un elemento en común: para mí todos resultaron tremendamente recomendables. Al igual que éste último.

Aquí nos encontraremos con Noel, un joven solitario, con una vida monótona y gris y con un incipiente problema de alcoholismo que no quiere reconocer. Vive con sus padres y es hijo único, y sus días transcurren de forma repetitiva, sin grandes alicientes. Pero todo eso va a cambiar pronto, aunque él no lo sepa.

Todo comienza con la llegada de su prima Emily de la lejana ciudad de Nueva York. En ella encontrará a su gran aliada que le invitará a dejar el alcohol y a hacerse cargo de la hija que espera con un antiguo ligue. El problema es que la madre de la niña está muy enferma y no espera sobrevivir al parto, por lo que Noel se encuentra, dicho vulgarmente, con un marrón curioso. ¿Será capaz de demostrarle a la insulsa señorita de los servicios sociales que puede ser un buen padre para Frankie?

Una de las cosas que más me ha gustado de este libro, y han sido muchas, es volver al pueblo de St. Jarlath’s Crescent, donde también sucedió la acción de otros títulos como Desde el corazón o La pluma escarlata, aunque con protagonistas diferentes. No obstante, los antiguos personajes siguen apareciendo en las otras novelas como telón de fondo, con más o menos relevancia. Ha sido como volver a casa. A ver si logro encontrar otros títulos de esta autora cuyos acontecimientos sucedan en el mismo lugar.

Y después de esta maravillosa novela familiar, le ha tocado el turno a algo más truculento: Carrie, de Stephen King, pero casi que mejor dejamos esa historia para otro día.

 

¡Se nota! ¡Se siente! …

Portada de “El umbral de la eternidad”

Lo cierto es que tengo un pequeño bagaje de libros detrás de mí sobre los que quiero hablar ya que recién acabo de terminarlos. Se trata de Cuando todo cambió y Expediente 64. Justo terminé de leerlos la semana pasada pero tendrán que esperar un poquito más para ser analizados ya que estos días hubo una súper primicia que imagino que muchos estábamos deseando que llegara. Se trata, como no podía ser de otra forma, de la publicación de la ansiada tercera parte de la trilogía de The Century, El umbral de la eternidad, por Ken Follett.

¿Qué decir del galés que no se sepa ya? Pues que a mí me tiene completamente conquistada, igual que a otros tantos millones de lectores alrededor de todo el mundo. Tiene un montón de libros en su haber pero lo cierto es que yo sólo me he leído cuatro hasta el momento, los más conocidos quizás: Los pilares de la tierra (magnífico, inconmensurable, para mí de diez), su continuación con Un mundo sin fin (muy bueno también pero pierde en comparación con su predecesora) y las dos primeras entregas de The Century, o sea, La caída de los gigantes y El invierno del mundo.

Los cuatro libros son obras de envergadura, de mil páginas de media. Los dos primeros están ambientados en la Edad Media, en el ficticio pueblo de Kingsbridge, mientras que los dos siguientes recrean con pelos y señales los acontecimientos ocurridos durante la primera y la segunda Guerra Mundial. Aun a pesar de su longitud son tan amenos de leer, aprendes tanto con ellos y son tan entretenidos que se me pasan en un suspiro. Les tengo un cariño enorme a esos cuatro títulos. Hasta soy incapaz de ver una foto de Follett y no sentir cariño por el genial escritor.

Imagen del galés Ken Follet, uno de los escritores contemporáneos más prolíficos e importantes

Por el momento, me queda pendiente leer la tercera entrega de The Century pero me imagino que esperaré un poco. Básicamente a que salga la edición de bolsillo ya que hoy me he pasado por El Corte Inglés de mi ciudad y pude ver el pedazo bicho que es el nuevo tomo. Lamento decir que no hay suficiente espacio para él en mi estantería ya llena de otros libros. Pero resulta agradabilísimo pasear por los escaparates y tiendas y verlo en primera plana. Hacía tiempo que el lanzamiento de un libro no era un acontecimiento de tal calibre, y siempre gusta ver que el sector literario sigue en forma.

Está claro que en este momento no puedo decir de Ken Follett nada que no haya dicho con anterioridad al leer sus novelas. Puedes encontrar los otros artículos aquí, aquí y aquí.

PD: Por cierto que mi visita a la librería de El Corte no fue infructuosa. Conmigo se han venido Carrie, de Stephen King (por fin, no fue sin tiempo), Bajo el cielo de Dublín, de Maeve Binchy (ya he empezado a leerlo) y El grito de la tierra (la tercera parte de la preciosísima trilogía neozelandesa de Sarah Lark). Pero eso… eso ya es otra historia. 🙂

El momento en que me convertí en mayor

Portada de uno de los libros de Los Cinco

Todos los niños recuerdan su infancia. La mía, que fue preciosa, la recuerdo completamente rodeada de libros de Enid Blyton. No quería leer otra cosa que no fueran Los Cinco, Las mellizas O’Sullivan, El árbol lejano, etc. Y no es que los leyera una vez y vía; es que si cuento las veces que leí cada libro de los 21 que forman la colección de Los Cinco, creo que me salen más de 15 veces cada tomo.

Pero llegó un momento, no recuerdo exactamente qué fue lo que lo propició, en que empecé a pasarme con más frecuencia por la biblioteca del salón, ese gran lugar en el que guardamos la mayoría de los libros en mi casa. Recuerdo quedarme allí sentadita, cogiendo libros al azar y leyendo las sinopsis de la contraportada. La mayoría ni las entendía ni, por el momento, me interesaban demasiado. Hasta que llegué a la colección Las 100 mejores novelas del siglo XX en castellano, editada por el diario El mundo, y que en mi casa completamos. Uno de sus primeros títulos me llamó la atención, quizá porque parecía más un título para un cuento infantil que para un libro serio. La casa de los espíritus, de Isabel Allende.

Edición de “La casa de los espíritus” publicada por el diario El Mundo

Allá que lo cogí y empecé con su lectura. Yo tendría, no sé, ¿quizá 13 años? No recuerdo. Lo leí entero y me gustó bastante a pesar de que hubo algunas partes que, de aquella, no logré comprender bien y se me hicieron un poco cuesta arriba. Pero lo acabé y recuerdo que ése fue el título que me metió el gusanillo por empezar a leer otro tipo de literatura. Por eso quizá le tengo tanto cariño.

Años más tarde, con la sabiduría que da la experiencia y con una caterva de libros leídos a mi espalda, volví a cogerlo y a sumergirme en sus bastantes páginas. Esa lectura fue más completa y satisfactoria, supongo que porque ya tenía una edad más adecuada.

Hasta el momento es el único que he leído de la escritora chilena, pero no descarto leer más si se da la ocasión. Mientras tanto, sigo absorta en la amable y relajada lectura de Cuando todo cambió, de Donna Milner. Me venía bien un tipo de lectura así después del esfuerzo realizado con Yo confieso.

Veredicto de La casa de los espíritus: recomendable. Es un clásico. Si tenéis ocasión, no os lo perdáis.

Los polos opuestos se atraen

Polos puestos, de Nora Roberts

Después de una semanita de parón estival, regresamos con las pilas cargadas. En este caso toca hablar de Polos opuestos, una de las novelas de la escritora Nora Roberts.

Éste sería el clásico ejemplo de novela negra al uso. Cuenta con todos los elementos: asesino en serie encargado de matar a mujeres jóvenes y rubias y que mantiene en vilo a toda una gran ciudad (Washington DC, nada más y nada menos), un cuerpo policial y detectivesco volcado en el caso y una joven y atractiva psiquiatra encargada de colaborar realizando perfiles psicológicos del posible autor de los crímenes. Nada nuevo bajo el sol.

No obstante la obra resulta francamente entretenida ya que los dos protagonistas (la psiquiatra y el detective) funcionan y trabajan muy bien juntos. Enseguida se verán envueltos en una especie de relación amor/odio que mantendrá en vilo al lector. Además debo decir que el final es decentemente sorprendente, por lo que no acabé decepcionada.

Cambiando de tema, tengo que decir que sigo enfrascada en mi lectura de la semana pasada, Yo confieso, de Jaume Cabré, pero es que esto ya son palabras mayores. Además de la longitud de la obra y del poco tiempo libre, tengo que decir que es un escrito bastante denso, por lo que me está llevando más tiempo del acostumbrado. Aun así, la estoy disfrutando muchísimo.

¡Espero tenerla lista para la semana y así poder contar mis impresiones!

La ciudad de Washington vive atemorizada por un fanático religioso

Entre mutantes y tronos

¡Cómo me gustan las ferias de libros antiguos y de ocasión que todos los veranos se celebran en la Alameda de mi ciudad! A pesar de que este año no me he pasado porque mi lista de libros pendientes es lo suficientemente grande como para no ir en busca de ninguna ganga, lo cierto es que son muchas las novelas que he ido adquiriendo con el tiempo a precio de saldo.

Mutación, de Robin Cook

Uno de los últimos que compré fue Mutación, de Robin Cook. La edición que adquirí fue la misma que adjunto en la imagen y el precio, aunque no lo recuerdo, fue irrisorio: tres o cuatro euros. A pesar de las ganas que tenía de volver a encontrarme con este autor, no ha sido hasta hace bien poco que inicié su lectura.

La verdad es que hacía tiempo que no me leía una novela de terror, de éstas que te enganchan y te asustan al mismo tiempo, y la verdad es que ésta ha estado bastante bien. No es muy larga, se lee en una patada y a mí me mantuvo pegada a sus viejas páginas amarillentas. En ella conoceremos al joven doctor Victor Frank, cuya esposa no puede tener más hijos tras el alumbramiento del primero. Dadas las ganas que tenían de completar la familia, recurren a la fecundación in vitro por medio de una madre de alquiler. Embargado por su conocimiento científico, al doctor no se le ocurre otra cosa que modificar genéticamente el embrión para crear lo que el pretendía que fuera un ser superdotado.

Pero enseguida surgen las dudas. Aunque Victor Junior a primera vista parece un niño normal pero muy espabilado, la falta de empatía rápidamente alarma a los padres. Si a eso le añadimos la trágica muerte de su hermano mayor y la niñera, pronto el doctor Frank empezará a preguntarse si mutar el embrión no fue la peor idea que pudo tener en su vida.

El ritmo de la novela es francamente trepidante ya que la longitud de la misma no le permite al autor pararse demasiado, por lo que funciona bastante bien. Ideal para quien quiera una lectura ligera para alguna tarde de vacaciones. Por mi parte, ahora estoy empezando Polos opuestos, de Nora Roberts, aunque reconozco que la lectura va pausada ya que gracias a mi simpático novio me acabo de enganchar a Juego de Tronos, por lo que mis horas de lectura se están viendo algo rebajadas. Espero tenerlo listo para la semana.

Mientras tanto… keep reading!