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Entre suecas y galeses andamos

Los vigilantes del faro, de Camilla Läckberg

La verdad es que no podía estar más contenta literariamente hablando, y es que tras casi un año de espera acaba de salir en bolsillo el séptimo libro de la sueca Camilla Läckberg, Los vigilantes del faro. También acaba de salir publicada la octava entrega, La mirada de los ángeles, pero tengo tantísimos libros en mi casa que como no espere a las ediciones de bolsillo en breves no voy a tener espacio para ninguno más. En fin, que me lío, que ya tengo entre mis manos un nuevo ejemplar de Läckberg, que recién acabo de empezar y ya estoy disfrutando muchísimo. Espero terminarlo pronto, éste tipo de libros no me suelen durar mucho, así que habrá reseña en poco tiempo. 🙂

El que sí recién acabo de terminar es el maravilloso El invierno del mundo, de Ken Follet. Cuando existe ya un precedente tan magnífico como La caída de los gigantes, uno se espera que la continuación, con un poco de suerte, consiga estar a la altura; pero es que en este caso, la segunda parte es un novelón enorme ya sólo por su cuenta. Si por encima lo unimos con el anterior, nos encontramos ante dos mil páginas de pura literatura bélica tan entretenida y didáctica que el lector sólo deseará que haya otras dos mil páginas más.

El umbral de la eternidad pondrá fin a la trilogía

Follett, en esta continuación, sigue narrando las vivencias de las mismas familias, pero esta vez los protagonistas pertenecen a una nueva generación y el marco histórico se centra en los años previos a la Segunda Guerra Mundial y el desarrollo de la misma. La guerra civil española, el ascenso al poder de los nazis, el ataque a Pearl Harbor, la invasión soviética por parte de Hitler o la bomba atómica tendrán cabida en estas casi mil páginas.

Ahora queda esperar ansiosos a que en septiembre salga el tercer tomo que pondrá fin a la trilogía, El umbral de la eternidad, ya ubicado en los tiempos de la Guerra Fría, la crisis de los misiles o el asesinato de JFK. Son tantas las ganas de poder terminar esta saga familiar que me parece que el otoño queda muy muy lejos. La espera, desde luego, merecerá la pena.

Gracias por todo, Gabriel

Siempre resulta triste escribir sobre noticias como la de hoy, y es que el Premio Nobel Gabriel García Márquez nos dejó ayer tras padecer una enfermedad que sus familiares no quisieron hacer pública. Con él se va una de las grandes figuras literarias del siglo XX, no sólo a nivel hispánico, sino que sus obras trascendieron más allá de cualquier frontera e idioma.

El escritor colombiano Gabriel García Márquez

Da mucha pena pensar que se va el Gabriel de Cien años de soledad, el García de El amor en los tiempos del cólera, el Márquez del realismo mágico… Tantas obras y tantas facetas tenía por descubrir que abarcarlo en una sola etiqueta es misión imposible.

Algunos de mis mejores momentos literarios los he pasado sin duda a su lado. Cien años de soledad marcó un antes y un después en mi vida; tanta fue la calidad descubierta en esa obra que tardé en volver a disfrutar de otros libros, ya que siempre se me quedaban cortos en comparación con lo que había leído. El amor en los tiempos del cólera fue otro de esos grandes títulos que lo engrandecieron a él como escritor y que me enriquecieron a mí como lectora.

Mi espinita con Gabriel me quedó clavada con Crónica de una muerte anunciada, que a pesar de su novedosa prosa y la calidad del escritor, no llegué a disfrutarla. Quizá el tener que leerla por obligación en el colegio me predispuso en su contra (no suelo soportar que me ordenen qué leer), pero tras tantos años y momentos juntos, el balance final desde luego no podía ser otra cosa que maravilloso.

Así que, como buena gallega que soy, no puedo decirte otra cosa que muchas gracias por tus palabras, Gabriel, y por tu tiempo dedicado. Nos vemos en otra vida, compañero.

El mundo regresa a su invierno

Que disculpe todo el mundo la tardanza en actualizar pero últimamente mis horarios parecen una montaña rusa y a veces me coinciden semanas de no poder parar ni siquiera para ponerme al día en este preciado rinconcito.

El invierno del mundo, de Ken Follett

En fin, excusas aparte, hace unos días mi Faceboook me sorprendía con esta noticia. ¿Cómo? ¿Que en breves ya podremos disfrutar de la tercera y última parte de la serie The Century? Pues corriendo me voy a leer la segunda entrega, El invierno del mundo, que llevaba desde Reyes en barbecho.

La verdad es que ya tenía muchas ganas de dedicarle mi tiempo, sólo necesitaba una pequeña excusa para ponerme de nuevo con un libro tan largo teniendo pendientes tantos otros mucho más cortos. De momento he avanzado apenas unas 80 páginas, pero son tantas las ganas que tengo de ver cómo continúa la maravillosa historia de La caída de los gigantes que yo creo que es imposible que me decepcione, a pesar de las más que altas expectativas que tengo.

Espero poder contar muy pronto qué tal ha estado. Del que sí que ya puedo hablar es de Un verano en Escocia. Lo cierto es que me sorprendió muy gratamente, teniendo en cuenta que su continuación (sí, leí primero la segunda parte, cosas que pasan) en muchos casos se me hizo cuesta arriba y paradita. Pero nada que ver con este libro.

El argumento es de lo más sencillo: un matrimonio, Isobel y Giles, viven en una preciosa casa en medio del precioso paisaje campestre escocés. Cuando intentan convertir unos viejos graneros en un centro cultural, aparece en escena Lorna, hermana de Isobel, dispuesta a encargarse del proyecto y, de paso, interferir en sus vidas de tal forma que la convivencia parecerá algo imposible.

Y ahora es cuando yo digo: ¿cómo un personaje de un libro al que no conoces ni has visto puede caer tan mal como Lorna me cayó a mí? Pocos han conseguido llegar a darme ese nivel de repugnancia como esta señorita. Desde luego, un gran punto a favor del libro, que me hizo tenerme enganchada a sus tejemanejes durante largas horas. Recomendable.

Bienvenidos al terror

Hoy sí. Hoy ya me toca escribir sobre el maestro de la literatura de terror, el americano Stephen King. Si bien es cierto que todavía no terminé de leer 22/11/63 y no sé cómo va a acabar, su lectura va ya lo suficientemente avanzada como para poder incluir la obra dentro del comentario general.

Las dos después de medianoche, de Stephen King

La verdad es que desde siempre me llamaron la atención sus títulos y portadas, pero tuve que esperar a que unas navidades, mi madre nos regalara a mi hermana y a mí las primeras obras de él que tuve entre mis manos: Las dos después de medianoche y Las cuatro después de medianoche. Ambos eran un compendio de relatos cortos que me encantaron, por lo que seguí investigando entre otras publicaciones de King.

Así fue como llegó a mis manos quizá el que más me ha gustado hasta el momento, Misery. La historia de la enfermera loca y obsesionada que mantiene secuestrado en su casa a su paciente me tuvo muchas horas enganchada, al igual que la adaptación cinematográfica, con una gran Kathy Bates que precisamente se alzó con el Oscar tras su representación de la enfermera asesina.

Otros títulos en los que también he caído son Dolores Claiborne (donde conocemos a una supuesta esposa asesina) o La tienda. Éste último, extensísimo, me llevó bastante tiempo, pero fue de los que más disfruté. Al igual que en muchos otros casos, ésta obra cuenta con su adaptación para el cine.

El escritor Stephen King

Y, como ya bien sabéis, mi última experiencia con Stephen King viene de la mano de esa fatídica fecha en la que el presidente Kennedy es asesinado. Ciertamente 22/11/63 me está sorprendiendo para bien, es menos “rara” para lo que acostumbran a ser sus novelaspero aunque esto pueda parecer un inconveniente porque se pierde algo de la “esencia” del escritor, en mi caso la estoy disfrutando muchísimo igual. También es cierto que aún no la he acabado y el final puede dar la sorpresa, pero de momento mis impresiones van por otro lado.

Lo cierto es que existen pocos (o ninguno) escritores tan prolíficos como él. Sus títulos se cuentan por decenas y son muchas las películas en el cine que llevan el sello de estar basadas en un escrito suyo. Y aquí es donde me mataréis, porque siendo fan como soy, ni he visto ni he leído la que quizás sea su obra más conocida, Carrie. Desde luego, está en mi wishlist y espero no tardar en conseguir el libro. La película (o películas, que no son pocas las adaptaciones existentes) evidentemente vendrá después.

Recordando viejos amigos

22/11/63, del americano Stephen King

¡Muy buenas! Ante todo, mis disculpas porque sé que había prometido que mi próxima entrega iría dedicada al gran Stephen King y a la caterva de libros de él que me he leído, pero no va a ser.

No va a ser porque en este momento me encuentro inmersa en la lectura de uno de sus últimos títulos, 22/11/63, y me está gustando tanto que quiero terminarlo antes de dedicarle mi pequeño homenaje, así esta obra también puede ir incluida (y de paso os comento qué tal me pareció; es un libro muy largo y me llevará tiempo, pero por lo que he leído de momento lo recomiendo totalmente).

Por eso, hoy quiero recordar a un viejo amigo. Cuando iba yo en primero de carrera (mimá, sí que llovió), tuvimos que crear cada uno nuestro blog personal y, como no, el mío iba dedicado a los libros. Y hoy me gustaría recordar uno de sus posts porque me hace mucha ilusión y porque el hecho que cuento en él siempre lo recuerdo con cariño.

“Todo empezó cuando Olga, nuestra gran profesora de gallego, nos mandó leer Cartas de inverno, de Agustín Fernández Paz, en 3º de ESO. Recuerdo que el libro me gustó y mucho, teniendo en cuenta que la literatura en gallego no es mi pasión, pero el final no lo entendí. Así que, por primera vez en mi vida, decidí escribir a un escritor.

Aire negro, de Agustín Fernández Paz

La verdad es que cuando escribí a Agustín nunca pensé en obtener respuesta, pero sí que la obtuve. Me llenó de emoción abrir ese sobre y después de explicarme que el final era abierto y unas cuantas cosas más, me recomendó que leyera otra de sus muchas obras, Aire negro, ya que la protagonista, me dijo, se llamaba Laura, como yo.

Le hice caso. Lo compré y lo leí. Si Cartas de inverno me había gustado, éste me encantó. Nunca podré agradecerle lo suficiente el haberme hecho caso en aquella ocasión, animándome a seguir adelante y a que continuara leyendo. Por eso hoy ese post se lo dedico a él, porque todas las personas que influyeron en mi gusto por la lectura se merecen mi más profundo cariño”.

Espero que perdonéis este pequeño revival. En cuanto pueda, cumpliré mi palabra acerca del maestro King. Mientras tanto, keep reading!