Category: Clásica

Feliz Día das Letras Galegas!

Rosalía de Castro

NEGRA SOMBRA

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

Rosalía de Castro, Follas Novas, (1880)

Rebeca, o como vivir con un fantasma

Adoro a Alfred Hitchcock, vaya eso por delante. Nunca me cansaré de ver Psicosis por muchos años que vayamos cumpliendo la película y yo. La ventana indiscreta es otra de mis películas favoritas; por eso, una vez leído el libro de Rebeca, de Daphne du Maurier, no dudé en ver la adaptación cinematográfica a pesar de que suelo tenerles miedo ya que más de una vez lo que hacen es estropear la obra original. Pero vamos, hablamos de Hitchcock, no puede ser mala. Y no lo fue.

El director de cine Alfred Hitchcock

Recuerdo leer el libro hace ya años, recién acababa de empezar la carrera, creo. No hacía mucho que había leído otro de mis libros favoritos, Cumbres borrascosas, y comentando con mi madre lo incómoda que me hacía sentir la gran casa con sus habitantes, ella me recomendó que leyera Rebeca “si de verdad quieres sentir lo que es vivir incómodo en tu propia casa”. Así aterricé en la mansión Manderley.

En ella vive Maxim con su caterva de criados. Recién acaba de perder a su mujer, Rebeca, y ya se ha vuelto a casar, esta vez con una joven sencilla de nombre anónimo (nunca lo sabemos a lo largo de la historia). El problema radica en la misma Manderley, y es que aunque no está presente, el fantasma de Rebeca, su recuerdo, sus costumbres, sus ropas, siguen llenando cada rincón de la casa y cada recuerdo del personal. (Mención aparte merece el ama de llaves; si leéis el libro o veis la película, me entenderéis).

Y poco más puedo decir que no vaya a descifrar la historia. El final, por lo inesperado, resulta sorprendente; y la adaptación de Hitchcock es brillante, como no podía ser de otra forma. Con Laurence Olivier y Joan Fontaine en los papeles protagonistas, una vez que te metes en la película es imposible escapar de las paredes agobiantes de la mansión (a eso hay que sumarle la eterna música de tensión perenne en las películas hithcockianas). Aquí os dejo una de las escenas más inquietantes de la película, entre la sumisa nueva esposa y el ama de llaves, para que quien no la conozca, se anime a verla. Yo tengo claro que, si algún día vivo en una casa, la llamaré Manderley.

PD: sigo avanzando con 22/11/63, voy por la mitad, en breves tocará ya la reseña.

“Los Miserables” no caduca

Es, sin duda, una de las obras más conocidas del francés Victor Hugo, si no la que más. Publicada en el año 1862, Los Miserables se convirtió desde el principio en una de las novelas más ambiciosas de todo el siglo XIX. A lo largo de sus más de mil páginas (bastantes más), conoceremos la historia de Jean Valjean, un expresidiario que intenta redimirse de sus pecados haciendo el bien.

El francés Victor Hugo

Gracias a este maravilloso personaje, Victor Hugo se permite divagar acerca del bien y del mal, de la justicia, la ética y la religión. Y es que a pesar de sus buenas intenciones, una vez salido de la cárcel, el bueno de Jean Valjean no tiene ni un minuto de descanso, ya que es perseguido por el comisario Javert, debido a que rompió su libertad condicional.

Y éste sería el inicio de una obra extensa y prolija en detalles, donde el escritor nos meterá de lleno en una sociedad que recién acaba de salir de la Revolución Francesa, y donde el descontento de los jóvenes con el nuevo rey es más que palpable, llegando a organizar una verdadera barricada en lo que se conoce como Revolución de Junio.  Estos años estuvieron marcados por las malas cosechas, escasez de alimentos, y los aumentos en el costo de vida, creando descontento entre las clases.

Con semejante contexto, el escritor aprovecha para hacer una crítica a la sociedad desde dentro, con distintos personajes que ejemplifican el bien y el mal, y que consiguen inmediatamente ponernos a su favor o en su contra.

Hace años ya que leí esta obra, aún estaba en la universidad, pero la recuerdo con muchísimo cariño. Me encanta aprender mientras leo, que los libros sean algo más que un mero divertimento, y desde luego, Los Miserables lo logra a la perfección.

Y para los vagos a los que la extrema longitud de la novela los eche para atrás, siempre pueden recurrir a las adaptaciones cinematográficas. A finales del año pasado, se pudo disfrutar en los cines de todo el mundo de una nueva adaptación del famoso musical basado en el libro, que lleva funcionando en teatros desde el año 1985, convirtiéndose así en uno de los más famosos y queridos por el público.

En esta nueva versión, contamos con Hugh Jackman en el papel de Jean Valjean, Russell Crowe como Javert, Anne Hathaway como la joven Fantine, Amanda Seyfried en el papel de Cosette y Eddie Redmayne como Marius Pontmercy. Una gran elenco de actores y voces que lograron convertir esta adaptación en una de las mejores películas del 2012. A quien no la haya visto, le animo encarecidamente que lo haga. Desde luego, a mí me pareció excepcional.

Matar es fácil

Agatha Christie

Matar es fácil, mientras que nadie sospeche de uno. Y la verdad es que no hay más que ver la cara tan apacible que tiene para descartarla automáticamente de la lista de posibles sospechosos. Estoy hablando, como no podía ser de otro modo, de Agatha Christie, posiblemente la pluma más negra que haya brindado la literatura universal.

Y es que viéndola nadie podría sospechar jamás que esta mujer es la “culpable” de tantos asesinatos que haría desaparecer del mapa a todo un pueblo de repente (vale, no una localidad con millones de habitantes, pero sus víctimas se pueden contar por centenares). En el haber de esta británica nacida en el año 1890 (cómo pasa el tiempo), se encuentran nada menos que 79 novelas y decenas de relatos cortos que fueron traducidos a casi todas las lenguas del mundo. Su éxito arrallador y atemporal la siguen alzando hoy como uno de los nombres más reconocidos en el mundo literario, a pesar de que la competencia en el ámbito de la novela negra siempre ha sido muy fuerte.

Entre sus títulos más memorables podemos encontrarnos con el ya mítico Asesinato en el Orient Express, Diez negritos, Asesinato en Mesopotamia o La casa torcida. Si bien es cierto que a lo largo de su obra podemos conocer a diferentes protagonistas encargados de la investigación, dos de ellos en concreto fueron los encargados de saltar a la fama junto con su autora: la adorable Miss Marple (una ancianita de pueblo muy cotilla y suspicaz que a mí siempre me recuerda a la misma Christie), y el insuperable y genial detective belga (aunque afincado en Londres) Hércules Poirot.

El detective belga Hércules Poirot

Sin lugar a dudas, éste es mi personaje favorito, no sólo dentro del elenco de Agatha Christie, si no de la novela negra en general. Después de una larga vida dedicada de pleno al mundo de la investigación, Poirot goza de un estable y rico retiro en Londres, donde disfruta de la compañía de buenos amigos y de la comida. Obsesionado con el cuidado de su imagen personal (mención aparte merece el tiempo dedicado a su espléndido bigote) y meticuloso con el orden y la simetría hasta el desconcierto, pone de los nervios a cualquiera que se encuentre a su alcance. Y, a pesar de su retirada del mundo del crimen, cuenta con unas pequeñas amigas que, inevitablemente, siempre lo traen de regreso a la primera línea en cualquier investigación que se precie: sus pequeñas células grises, que así es como él mismo denomina en infinidad de ocasiones a las neuronas encargadas de razonar y ver las cosas con perspectiva. Llevado al cine en numerosas ocasiones, no siempre está solo. No son pocas las obras en las que cuenta con su gran amigo el capitán Hastings representando el inconfundible papel de Watson al lado de Holmes. Desde luego, conocerlo es quererlo, tal y como lo avalan las ventas millonarias de los títulos que cuentan con el belga como protagonista.

Elemental, querido Watson

Sir Arthur Conan Doyle

“Elemental, querido Watson”. ¿Quién no reconoce estas tres simples palabras? Posiblemente sir Arthur Conan Doyle no esperaba que fueran a ser tan trascendentes en el primer momento que las escribió.

Pero, fijaos en la foto de la derecha y pensad. ¿Acaso el creador del famoso Sherlock Holmes no parece él también un detective? Esa mirada ausente, como si estuviera usando sus células grises, tal y como diría otro viejo amigo, Hércules Poirot; esa pipa meditabunda… Ese gesto sólo puede trasladarnos a la ya mítica calle de Baker Street, lugar de residencia de Holmes y de su buen amigo y cronista de sus aventuras, John Watson.

Estatua de Sherlock Holmes en Londres

La influencia de este gran personaje de la literatura inglesa creado en el año 1887, no ha dejado indiferente ni siquiera a los grandes escritores del género. Si estudiamos a Sherlock, quien destaca por su inteligencia, su hábil uso de la observación y el razonamiento deductivo para resolver casos difíciles, no podemos dejar de pensar en ya en otro gran detective de la literatura como es Hércules Poirot, creado por la excepcionalmente famosa Agatha Christie. Incluso podemos encontrar retazos de Holmes en otros personajes como el comisario Maigret. No cabe duda de que su influencia escapa de cualquier límite. Hasta en Londres hay un recuerdo permanente del detective en forma de estatua.

Por ello, no existe ninguna duda de que cualquier amante del género detectivesco tiene una cita obligada con el personaje de Doyle. Protagonista de una serie de cuatro novelas y cincuenta y seis relatos de ficción, su lectura debería ser considerada como algo obligatorio.

Una de las mejores formas de iniciarse en ella sería quizá hacerse con un pequeño compendio de sus relatos cortos, fáciles de leer y sumamente entretenidos, que dejarán en más de una ocasión al lector con la boca abierta tras descubrirse la resolución del problema, tan elemental que sólo el propio Sherlock Holmes es capaz de dar con ella.

Las aventuras de Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle

Un buen ejemplo podría ser la novela publicada por la editorial Cátedra Base, bajo el título de Las aventuras de Sherlock Holmes. Esta obra comprende un total de cuatro aventuras del detective londinense, tales como La banda de lunares, Escándalo en Bohemia, La aventura de los monigotes y La aventura de la melena de león.

Con una introducción de 19 páginas donde se nos introduce en el mundo “sherlockiano” y con una serie de ejercicios posteriores a la lectura que ayudarán al lector a profundizar más en ella, esta obra es también ideal para jóvenes y estudiantes, ya que cuenta con un glosario a pie de página donde se informa del significa de algunas palabras curiosas que aparecen en el texto, y así mismo muestra algunos datos curiosos sobre personajes y épocas que el lector no tendría por qué conocer.