Category: Contemporánea

El invierno está cada vez más cerca

¡Buen y maravilloso domingo a todo el mundo! (Es un decir, no os podéis ni imaginar el diíta que tenemos en Galicia). Pero bueno, está claro que ante el mal tiempo hay que mostrar buena cara, ¡y para ello un libro siempre ayuda! 🙂

Hoy traigo recién sacada del horno la tercera entrega de la saga Canción de hielo y fuego, o sea, Tormenta de espadas para que me entendáis. Lo cierto es que ya sabía qué podía esperar del libro más o menos porque me he visto la serie antes de decidirme a complementarla con la lectura de los tomos, así que los acontecimientos no me pillaron por sorpresa.

La khaleesi es cada vez más fuerte

En resumen, puedo decir que los reinos de Poniente siguen enfrentados en su particular juego de tronos, peleando para ver quién es el más fuerte. Stannis Baratheon se lame sus heridas en Rocadragón mientras piensa de qué manera puede volver a intentar conseguir lo que le pertenece por derecho. Robb Stark, el Rey en el Norte, todavía no ha perdido una batalla pero ve con desesperanza que tampoco tiene una ventaja clara sobre sus enemigos. En la capital, los Lannister mantienen su poder contra viento y marea, pero nuevos conflictos y alianzas familiares pueden hacer peligrar su posición, por lo que deben estar alerta y hacer alardes de poder que le granjeen la simpatía y lealtad de los suyos. Mientras tanto, en el Muro se preparan para enfrentarse a peligros que escapan al control y a las capacidades guerreras de los humanos. Por su parte, la khaleesi cuenta cada vez con un ejército más grande, pero tendrá que aprender a controlarlo y descubrir que quizás no puede fiarse de todos los que la rodean.

El efecto Marcus, quinta entrega de la saga dedicada al Departamento Q

Me ha gustado muchísimo esta tercera entrega, creo que la que más por el momento, cosa difícil ya que es muy típico eso de ir bajando el listón una vez que tienes a tu público en el bolsillo. Es un libro cargado de acontecimientos (tantos que hicieron falta dos temporadas enteras de la serie para poder cubrirlo casi todo) y tan entretenido y humano que es difícil dejar de leer una vez que has empezado. Con un nivel tan alto es complicado que las dos entregas que todavía me restan por leer puedan superar lo ya leído, pero igualmente las espero con ansia. Por el momento, Festín de cuervos ya está esperando en mi estante de libros pendientes, dentro de poco le tocará el turno.

Y ahora, cambiando de tema, debo decir que ESTOY FELIZ porque acabo de adquirir el último libro publicado de mi irlandesa favoritísima de todos los tiempos: Marian Keyes. Mi karma y yo ocupa un lugar de honor en el mencionado estante y posiblemente sea el próximo libro en caer en mis garras, en cuanto acabe El efecto Marcus, del danés Jussi Adler-Olsen. Me quedan poquitas páginas, así que supongo que en breves podré traeros la crítica. ¡¡Preparaos, que para la siguiente entrada vuelve el Departamento Q!! Podéis ir leyendo otras entradas anteriores sobre esta colección aquí y aquí.

Nuevo año, nuevos libros

¡Muy buenas noches! Ahora que el fin de semana tristemente llega a su fin, aprovecho un pequeño hueco libre y me pongo al día. La verdad es que literariamente el año no podía empezar mejor: en las navidades he recibido numerosos títulos nuevos, como El efecto Marcus, Doble silencio, Festín de cuervos, Legado en los huesos o El jilguero. Y como me parecían pocos (ironía, obviamente) esta semana me pasé por la Casa del Libro de mi ciudad y me hice con dos del maestro Stephen King: El misterio de Salem’s Lot y Todo oscuro, sin estrellas. ¡¡Madre mía!! ¡Que me quedo sin hueco en mi pequeña estantería de libros pendientes! Tengo tantísimas ganas de continuar devorando todos estos libros que no me llega el tiempo.

“No te lo vas a creer”, de Sophie Kinsella

Lo cierto es que ahora con este trabajo nuevo tengo menos momentos para escribir, pero eso no quiere decir que permanezca ociosa. En este tiempo de inactividad y vacaciones he terminado No te lo vas a creer, de la genial Sophie Kinsella; Sangre guerrera, de Christian Cameron; y El accidente, de Linwood Barclay. Hoy intentaré contaros un poquito cuáles fueron mis impresiones para cada una de estas novelas.

¿Qué puedo decir de Kinsella que no haya dicho ya? Me encanta, al igual que Marian Keyes o Jane Green. De vez en cuando me entra el mono de algo chick-lit y hasta que no leo alguna novela, no paro. Consciente de ello, mi hermana decidió sorprenderme una tarde con un regalo: No te lo vas a creer. En cuanto lo recibí, lo marqué como mi siguiente libro a leer y, qué queréis que os diga, lo hice en una tarde: UNA SOLA TARDE fue lo que me duró esta divertidísima aventura. El argumento es bastante simple: Emma, una chica ligeramente metepatas, vive un poco agobiada en un mundo que, visto desde fuera, debería ser perfecto. Parece que por fin ha encontrado un trabajo en el que encaja y la relación con su guapo novio va bien: tanto que se van a vivir juntos y han acordado comenzar a llamarse “cariño” en lugar de usar sus nombres. Pero no es oro todo lo que reluce y en un momento de debilidad (provocada por el alcohol y un vuelo repleto de turbulencias) decide sincerarse y contar todos sus secretos al atónito hombre que volaba en el asiento de al lado. Una vez en tierra, todo vuelve a la normalidad. Bueno, casi todo, porque el lunes llega a su empresa el gran jefe (desconocido, hasta el momento) y nuestra Emma se quiere morir cuando descubre que es su misterioso acompañante.

Portada de “Sangre guerrera”

A pesar de tener un argumento a primera vista previsible, lo cierto es que disfruté como una enana con su lectura, ¡no podía dejar de pasar las páginas! El libro lo devoré de una sentada y me dejó tan buenas sensaciones y una sonrisa tan grande en la cara que no puedo evitar recomendarlo a quien le guste este estilo. Y pinchando aquí puedes leer otra crítica que hice en su momento de otro libro de Sophie, Tengo tu número.

Después le tocó el turno a Sangre guerrera, regalo que me hizo mi novio hace ya más de un año. Lo cierto es que nunca me animaba a leerlo debido a su gran tamaño, que lo convertía en algo difícil de transportar, pero al final le tocó su turno. La verdad es que no soy asidua de este tipo de géneros así que no puedo compararlo con otros títulos y decir si es mejor o peor. Lo que sí puedo decir es que me ha gustado bastante, es el clásico libro de aventuras en el que no dejan de pasar cosas. Seguiremos la vida de Arimnestos, un joven que, debido a la traición de un familiar envidioso, se ve metido en una refriega y, posteriormente, vendido como esclavo. Poco a poco irá encontrando su lugar en el mundo y descubrirá una serie de dones y virtudes que, en un principio, ignoraba poseer.

Y finalmente, volví a caer en las garras de Linwood Barclay (al que ya conocí con la novela Sin una palabra, que comenté en su día aquí), esta vez con la obra El accidente. Clásica novela negra, de misterio, pero tan entretenida y absorbente que sobresale por encima de la media (como ya pasó con la anterior). Desde luego es un autor al que pienso seguir la pista.

Para acabar, ya que no quiero hacer esto todavía más largo, informo de que me encuentro inmersa en la lectura de la tercera parte de la saga Canción de hielo y fuego, Tormenta de espadas. Voy por la mitad, aproximadamente, y sólo puedo decir que está resultando apasionante. ¡Espero pasarme pronto por aquí con la crítica! 🙂

Averigua quién soy (y luego me lo cuentas)

¡Buenos y soleados días! (Al menos aquí en tierras gallegas, ¡parece mentira!) Aprovechando el puente, los festivos y el tiempo libre que traen consigo, me decido por fin a actualizar este espacio, que la verdad es que ya me vale. Lo cierto es que he comenzado en un trabajo nuevo y las aclimataciones siempre me resultan algo complicadas, así que a partir de ahora no me quiero agobiar. Intentaré escribir cada vez que acabe un libro: tarde una semana o tarde tres; pero intentaré ser constante.

Al lío. Hoy quiero hablar de Dime quién soy, hasta el momento la única novela que he leído de la conocidísima Julia Navarro. Lo cierto es que me encontraba en medio de una crisis lectora, no me apetecía ningún libro de los que tengo pendientes, así que mi hermana me recomendó que leyera ése, que a ella le había gustado mucho. Y, como suele ocurrir, le hice caso. Al principio me echó para atrás la longitud del libro (casi 1.100 páginas). Acababa de leer hacía poco El umbral de la eternidad, de Ken Follett, y no me apetecía meterme con otra novela tan tocha, pero como el número de páginas nunca ha sido un impedimento, finalmente me puse con él. ¿Quién dijo miedo?

Portada de “Dime quién soy”, de Julia Navarro

Nada más comenzar, conoceremos a Guillermo, un joven un tanto insulso que no da arrancado en su carrera como periodista, por lo que decide aceptar el encargo de su tía Marta e investigar qué fue de Amelia Garayoa, su bisabuela; un personaje no conocido en su familia debido a que pegó la espantada cuando era joven y dejó a su hijo pequeño a cargo de su marido. Así, nos meteremos de lleno en la España de la II República, unos meses antes del inicio de la Guerra Civil. Se nos presentará a la joven Amelia y poco a poco iremos entrando en su vida: cómo le afectó la llegada de la confrontación, el auge del comunismo, la Segunda Guerra Mundial e incluso la construcción del Muro de Berlín, ya que la pobre mujer era como el perejil (le gustaba estar en todas las salsas) así que no bien salía de un conflicto y ya se metía en otro.

La verdad es que el libro me ha gustado: me interesa mucho la temática del siglo XX y todo lo referente a las guerras mundiales y el holocausto; casi podría decir que leo con una curiosidad casi morbosa y un asco latente por los hechos ocurridos. No obstante, no sucedió como con la trilogía The Century, de Ken Follett, no me apasionó. No conseguí creerme del todo la historia porque eso supondría pasar por alto muchas cosas y dar por creíbles otras tantas. Me explico: Guillermo debe investigar a un antepasado que vivió un siglo antes que él. Pensé que le costaría algo arrancar, no es todo tan fácil, pero no; a la semana ya estaba sentado en el salón de los Garayoa. Mucha casualidad dar con ellos en el primer intento. Luego fueron surgiendo distintos personajes que conocieron en su día más o menos bien a Amelia: eso sí, todos eran historiadores super cultos y nonagenarios con memorias prodigiosas que pudieron relatar a Guillermo palabra por palabra lo sucedido hace más de 50 años. ¡Y yo que a veces ni recuerdo qué comí ayer! ¿De qué pasta está hecha esa gente? De mayor quiero ser así.

Julia Navarro, autora del libro

Pero quizás el mayor problema sea la propia protagonista, es prácticamente imposible que a una sola persona puedan sucederle tantas cosas y en lugares tan apartados unos de otros: Madrid, París, Buenos Aires, Londres, Moscú, Berlín e incluso El Cairo. Parece que los problemas la siguen allá donde va. No sé, si el peso de la historia recayera en más protagonistas, como en la ya mencionada The Century, el resultado sería más creíble.

Aun así el libro está bien, de notable. Si consigues centrarte en la historia y olvidarte de los demás detalles, puedes llegar a disfrutarla. Tanto que ayer me leí de un tirón casi 300 páginas, quería ver cómo acababa todo. (Pssss, que sepáis que el final me lo olí ya desde los últimos capítulos, pero bueno, se lo perdono porque me sucede muchas veces).

En fin, a otra cosa, mariposa. Cambiando radicalmente de genéro (y de tamaño) me encuentro leyendo algo muy chick-lit: No te lo vas a creer, de Sophie Kinsella. Lo empecé hoy y ya me está encantando, me río muchísimo. Como es un libro cortito (no llega a las 300 páginas) y estas novelas me las suelo leer de un tirón, no creo que tarde mucho en venir con la crítica, ¡pero conmigo ya se sabe! 😉

Con el siglo XX a cuestas

¡¡Bueno, bueno, bueno!! Pensé que ya no volvería por estos lares, pero gracias a Dios, ya veo que no; todo quedó en algún pequeño susto y bastante paranoia tremendista por mi parte. 🙂 Me explico: he estado liada leyendo El umbral de la eternidad, tanto que ni siquiera escribí sobre el anterior libro que leí, Una acompañante en Nueva York. Así que sintiéndome mal un día me dispuse a hacer una reseña del libro de Laura Moriarty, pero mi blog decidió que hasta ahí habían llegado las bromas. El hosting se me empezó a poner tontito y como yo de esas cosas no controlo, tuvo que venir Jorge en acción. En fin, en ésas estábamos cuando me dije: “pues de perdidos al río, ahora me espero a terminar la trilogía de Ken Follett y si cuando la finalice mi blog vuelve a estar operativo, pues lo actualizo”. Pues Lauri acabó el libro, el blog volvió a furrular (menos mal, buffff) y aun así seguía sin actualizar ya que… ¡¡¡¡¡¡me puse malita!!!!!! En fin, que entre problemas técnicos y de salud este mes de septiembre fue un desastre total. Pero bueno, aquí estamos de nuevo mi blog y yo, después de pasar por chapa y pintura, dispuestos a despedirnos de esa maravillosa trilogía que fue The Century.

“El umbral de la eternidad” pone el broche final a la trilogía The Century

Lo primero que tengo que decir es: gracias, Ken Follett, por escribirla. Reconozco que a mí me ha servido de mucho leer estos libros: he aprendido un montón de cosas que no explican en las escuelas mientras me preguntaba de qué extraña pasta estamos hechos los humanos para hacer las cosas que hacemos. En fin, misterios sin resolver.

Mi última aventura kenfollesca comenzó hace más de un año, con la lectura de La caída de los gigantes, un libro inmenso, inconmensurable, que ya comenté en su día aquí. Además de adentrarnos en la Europa de la Primera Guerra Mundial, este libro sirvió para presentarnos a las diferentes familias que serían las protagonistas de muchos de los acontecimientos más traumáticos de la historia. Maravillosa historia. Imposible comenzar una trilogía de mejor forma.

Meses después me leí con avidez El invierno del mundo, segunda parte de la trilogía del siglo. Muy parecido a su hermano mayor en su estilo, la historia avanza ahora con los hijos de los anteriores protagonistas en unos años marcados por el ascenso de Hitler, la Guerra Civil Española y, finalmente, otra Guerra Mundial, en este caso la segunda. Está claro que el ser humano está condenado a repetir sus errores una y otra vez. La crítica a este tomo en concreto la podéis leer aquí.

Y finalmente, durante las pasadas dos semanas, me he encontrado inmersa en la lectura de la tercera y última entrega: El umbral de la eternidad. Atrás quedan los tiempos de los primeros protagonistas: ahora son los nietos e incluso los bisnietos, los que lucharán por hacerse un hueco en un mundo que por momentos parecía estar completamente fuera de sí.

La historia comienza en 1961, año de construcción del Muro de Berlín. Nuestra familia alemana, formada en un principio por Maud y Walter, verá con desesperación que se encuentran en el lado equivocado del mismo. A tan sólo unos pasos los berlineses disfrutan de una libertad que desde su lado del muro ni sueñan con conseguir. Al mismo tiempo, en USA el presidente Kennedy lucha por mantener su supremacía delante de su archienemiga: la URSS comunista. Pero a pesar de que los comunistas creen fielmente en su sistema de gobierno, veremos que las cosas dentro de la familia rusa no son excesivamente fáciles: censura, trabajos forzados y un constante gasto armamentístico están llevando el país a la ruina. Mientras tanto, en Inglaterra nos adentraremos en los alocados años setenta, con consecuencias para muchos de nuestros protagonistas.

El muro de Berlín se encuentra en la actualidad decorado con graffitis

Vamos, una historia completita que no finalizará hasta el año 1989 con la caída del Telón del Acero y el desmantelamiento del comunismo en la mayoría de los países. Por el medio quedará la crisis de los misiles de Cuba, el asesinato de Kennedy, el movimiento hippy con su amor libre, los levantamientos de algunos países comunistas, el asesinato de Martin Luther King o la locura de la guerra de Vietnam. Casi nada, vamos.

Me ha dado verdadera pena terminar con esta gran historia: tres mil páginas que se me han pasado volando, que leería una y otra vez y que recomiendo a todo el mundo. Ojalá Ken Follett hiciera una trilogía para el resto de siglos que han quedado a nuestras espaldas, aunque lo cierto es el que pasado siglo XX necesitaba algo así; son muchos los acontecimientos que tendemos a olvidar o que, directamente, desconocemos. De verdad, si tenéis oportunidad, echadle un ojo. Ahora están los tres tomos en versión de bolsillo, o si no, seguro que conocéis a alguien que los tenga en casa, son super conocidos.

Ahora me encuentro recién empezando Eres el siguiente, el típico thriller que compré tirado de precio ya ni recuerdo dónde. Espero tenerlo listo para la semana que viene, a ver qué tal está. 🙂

De viaje por Florencia

¡Hola, hola, hola! ¿Qué tal, darlings? Aquí una que en vez de aprovechar el sábado noche para ir de fiesta, se queda en casa porque a su novio no se le ocurre otra cosa que tener que trabajar hasta tarde. Pa’matarlo. En fin, haré algo productivo entonces, como hablar de Inferno, de Dan Brown, el último libro que ha pasado a engrosar mi lista de leídos. Mentiría si dijera que soy una experta en novelas de Dan Brown, porque no es así, ni siquiera me he leído El código Da Vinci, sólo caí con Ángeles y demonios y de eso hace ya bastantes años. Pero con esta su última novela mi hermana se puso bastante pesadita: “léela, Laura, que te va a gustar”. Por no oírla, le hice caso. Y oye, la verdad es que no ha estado mal.

“Inferno”, el último libro de Dan Brown

Con este libro, el autor continúa con la saga protagonizada por el profesor universitario Robert Langdon, quien se despierta sobresaltado en una cama de hospital sin recordar absolutamente nada de las últimas horas. ¿Qué hace allí? ¿Qué le ha pasado? ¿Qué hora es? Y lo más importante, ¿por qué se ve la silueta de Florencia desde su ventanuco hospitalario y no la de Boston? Easy, my friend, porque estás en Italia, no en USA. Con este inicio tan estresante nos metemos de lleno en una ingente cantidad de capítulos super entretenidos, llenos de persecuciones, huídas y disparos procedentes de matones, de polis,… Vamos, un cristo importante.

Hacia la mitad de la novela, cuando empezamos a entender qué ha ocurrido, por qué persiguen al profesor y qué intereses se ocultan detrás de tan macabras acciones, la trama se pausa un poco y yo comienzo a disfrutar más. Porque si bien el inicio es trepidante y no da tregua, lo cierto es que no me gusta que me tengan demasiado tiempo en ascuas; prefiero ir atando cabos y eso al principio me resultaba imposible.

Me interesó bastante la historia de Sienna, la joven que se encargó de ayudar a Langdon tras salir del hospital; me entretenían las partes del libro en las que se ahondaba en su vida personal. También me resultaron atrayantes los diversos dilemas morales que planteaba el libro según lo ibas leyendo. Ciencia: ¿amiga o enemiga? Supongo que, como todo, dependerá de las intenciones del que la usa. Y por último me ha gustado que todo el mejunje de la historia estuviera entremezclado con la Divina Comedia, de Dante. Eso le dio continuidad y ritmo a la obra, y permitió que no me perdiera en ningún momento.

El inicio de esta historia tiene lugar en la italiana ciudad de Florencia

Vamos, resumiendo, que si os gusta Dan Brown y os habéis leído sus anteriores libros, éste os va a encantar. Si no lo conocéis tanto pero no os disgusta la acción, como es mi caso, seguro que lo disfrutais igual. Y si no se cumple ninguna de las otras opciones, pues ya es decisión vuestra. A mí me ha gustado.

Y ahora, cambiando radicalmente de tercio, me encuentro leyendo Una acompañante en Nueva York. Hacía tiempo que no leía una novela de este estilo, más costumbrista y de época, y la estoy disfrutando mogollón. Ya me queda poquito para acabarla, así que para la semana que viene supongo que estaré por aquí contando qué tal me ha ido.

¡Que tengáis un feliz fin de semana! (Bueno, lo que queda de él). Yo me voy a ver el partido del Celta que ha empezado hace 15 minutos. 🙂