Category: Contemporánea

Viviendo a ciegas

Imaginemos cualquiera de nosotros cómo es nuestra vida: tranquila o apurada,  fácil o complicada; sea como sea, al despertarnos sabemos quiénes somos y a qué nos tendremos que enfrentar durante las próximas 24 horas, qué comimos ayer o quién es la persona que duerme a nuestro lado.

Y ahora imaginemos cómo sería no recordar absolutamente nada cada vez que te quedas dormido: cada mañana despertarte no sabiendo dónde estás, quién duerme a tu lado ni cómo has llegado ahí. Cada día aprendiendo las mismas cosas, cada día adaptándote a la situación sabiendo que el día siguiente será igual, porque en el momento en que cierras los ojos y te dispones a dormir, los recuerdos vuelan de tu consciente hacia un lugar recóndito donde no los puedes encontrar.

Portada de “No confíes en nadie”

Bajo esta premisa tan interesante como agobiante empecé a leer No confíes en nadie. La verdad es que lo de este libro fue una ganga: a pesar de ser un superventas hace un par de años, me lo encontré regaladísimo (a un precio ridículo de tres euros) en una estantería del Carrefour que hay al lado de mi casa. No tenía pensado comprarme nada, pero con ese precio, cualquiera se resiste. Y qué bien hice en aprovechar esa oportunidad, porque la historia no tiene desperdicio.

Christine Lucas es una mujer de 47 años que cada día se despierta al lado de su marido Ben completamente desconcertada. Todas las mañanas Ben le tiene que explicar que, veinte años atrás, debido a un brutal accidente, sufre una extraña amnesia que la hace olvidar cada noche al dormirse todo lo recordado el día anterior. Todos los días debe explicarle quién es ella, quién es él, dónde viven y ganarse su confianza y su amor. No obstante, ella comienza a ver al doctor Nash, quien le recomienda que cada día antes de irse a dormir, escriba en un diario los acontecimientos que hayan tenido lugar y los recuerdos que le vayan surgiendo. Así, todas las mañanas, cuando ella ya no se acuerda del diario, él la llama y le recuerda donde lo tiene escondido.

Al ir leyendo su diario día tras dia e ir conociendo su vida, Christine se da cuenta de que vive completamente rodeada de mentiras. ¿La engaña Ben? ¿Su médico quizás? ¿Se está volviendo loca? ¿Qué haces cuando no conoces a quienes te rodean y no sabes si te puedes fiar de alguien? Christine va cayendo en un estado paranoico y el lector se encontrará agobiado, desconfiando de cualquier sombra y deseando llegar al final; un final que a mí, a pesar de que en mi cabeza ya se habían dado todas las opciones posibles, consiguió sorprenderme.

¿Y si lo olvidaras todo cada noche al acostarte?

Y después de semejante rollazo, he de decir que me encuentro dispuesta a comenzar El grito de la tierra, la última entrega de la trilogía neozelandesa de Sarah Lark. ¡Espero que esté a la altura de los anteriores! A ver si para la semana ya puedo contar qué tal está.

Viviendo con nuestros errores

¡Cómo me gusta ser una consentida! Corría el pasado 20 de octubre con total normalidad salvo por una excepción: ¡era Santa Laura! (Ni yo misma me acordaba, pero bueno). Tengo que decir que mi hermana tuvo un detalle bastante bonito conmigo al no olvidarse y meter debajo de mi cojín un pequeño regalito, que vi en cuanto deshice la cama por la noche. En el paquetito venía envuelto el libro Vergüenza, de Karin Alvtegen. Su sinopsis me llamó tanto la atención que empecé a leerlo en cuanto tuve oportunidad, o sea, nada más terminar La Biblia bastarda.

Portada de “Vergüenza”, de Karin Alvtegen

El libro en cuestión cuenta con dos protagonitas; Monika, doctora de éxito y una jefa ejemplar. La vida debería sonreirle: gana un buen sueldo, vive en una zona de lujo y nunca faltan hombres en su vida. Pero la culpa por un suceso pasado la reconcome, no es capaz de pasar página y por ello se va resintiendo todo su entorno.

Por otro lado está Maj-Britt. Obesa y desquiciante, encuentra en la comida su único consuelo para una vida gris y monótona, marcada por una infancia “peculiar” de la que tampoco se da recuperado. Su mal carácter crónico aleja a todo el mundo que intenta acercarse a ella.

Pero un día tiene lugar un accidente de tráfico, que en principio no debería de afectarlas a ninguna de las dos. Lo que ellas no saben es que sus mundos se volverán patas arriba y por fin se verán obligadas a enfrentarse a sus más profundos miedos y vergüenzas. Las consecuencias pueden ser brutales para ambas.

Tengo que reconocer que su lectura me impresionó bastante, y para bien. Me gusta ahondar en la psicología de los personajes, en sus motivos, en las razones de sus errores; y estas dos chicas fueron dos diamantes en bruto a la hora de analizarlas. Hasta desearía que el libro hubiera sido un poco más largo para poder disfrutarlo durante más tiempo, pero la parte positiva es que la acción no ha tenido tiempo de decaer en ningún momento, con capítulos breves pero intensos en los que se iban alternando las vidas de las dos protagonistas.

Muy recomendable.

Carrie, la venganza “casi” perfecta

No se puede negar que soy fan de Stephen King. Lo soy, y de ello dan fe los múltiples libros escritos por él que he disfrutado. Pero aún no le había tocado el turno a Carrie. ¿Por qué? Pues no lo sé. Me llamaron más la atención otros títulos que fui comprando, hasta que ya finalmente hasta a mí me daba un poco de vergüenza proclamarme su fan y no haber leído su primera obra (y una de las más conocidas, además).

Portada de “Carrie”, de Stephen King

Así que en cuanto se me presentó la oportunidad (la oportunidad fue un cheque regalo de El Corte Inglés por valor de 50 euros donado por la empresa TNS por realizar varias de sus múltiples encuestas) fui derechita a por un lote de libros, donde se encontraba ¡por fin! la opera prima del americano.

Y lo cierto es que me sorprendió bastante. Primero: no me esperaba que fuera tan cortito. A ver, no tenía que ser un tocho del estilo de La tienda o 22/11/63, pero su reducido tamaño me dejó pillada. Una vez dentro, también me sorprendió su estilo narrativo. A pesar de ser el primero de muchos libros, se nota el estilo de King debajo de cada línea, pero en esta ocasión va entremezclando narración al uso con recortes de periódicos, entrevistas, etc. Un acierto. Sólo de esta manera se podría lograr contar los terribles sucesos desde todos los puntos de vista implicados.

Y es que los sucesos son de traca. En un pequeño pueblo, una adolescente llamada Carrie vive con su madre, una fanática religiosa difícil de soportar. Víctima del bullying y de las burlas de sus compañeros, su vida es desgraciada. Hasta que una joven de su clase se arrepiente de sus actos y le pide a su novio, Tommy, que vaya con Carrie al baile de graduación en vez de ir con ella, como sería lo normal. Pero no a todo el mundo parece gustarle esta opción, por lo que la última broma, y la más terrible de todas, se va mascando en la mente de un grupo de jóvenes. Con lo que no contarán es con la ira de Carrie quien, humillada por última vez, se encargará de que nadie olvide ni su nombre ni su historia.

Adaptaciones en el cine de esta conocida historia hay de sobra. Yo he visto la versión del año pasado, con Chloë Grace Moretz en el papel de Carrie y la oscarizada Julianne Moore en el de madre sufridora. La película se ciñe con bastante corrección al libro, por lo que si, como en mi caso, habéis disfrutado con su lectura, podéis darle una oportunidad a la peli. A mí se me hizo entretenida.

Y si tenéis curiosidad, podéis encontrar mis otras críticas a libros de Stephen King aquí y aquí. ¡Hasta la semana que viene!

Bajo el cielo de Dublín

¡Muy buenas tardes! ¡Por fin encuentro un poco de tiempo para actualizar este espacio! La verdad es que las pasadas semanas fueron un poco complicadas y ni tuve tiempo de escribir ni de leer demasiado. Aun así, Bajo el cielo de Dublín y Carrie han pasado de estar en mi lista de libros pendientes a estar en la de leídos. No son demasiado largos pero ¡algo es algo! 🙂

Hoy toca hablar del primero.

“Bajo el cielo de Dublín”, de Maeve Binchy

Con Bajo el cielo de Dublín volví a reencontrarme con la irlandesa Maeve Binchy. Mis anteriores títulos con esta autora fueron El lago de cristal, La pluma escarlata, Círculo de amigos, Los bosques de Whitethorn y Desde el corazón. Vamos, un abanico de libros con un elemento en común: para mí todos resultaron tremendamente recomendables. Al igual que éste último.

Aquí nos encontraremos con Noel, un joven solitario, con una vida monótona y gris y con un incipiente problema de alcoholismo que no quiere reconocer. Vive con sus padres y es hijo único, y sus días transcurren de forma repetitiva, sin grandes alicientes. Pero todo eso va a cambiar pronto, aunque él no lo sepa.

Todo comienza con la llegada de su prima Emily de la lejana ciudad de Nueva York. En ella encontrará a su gran aliada que le invitará a dejar el alcohol y a hacerse cargo de la hija que espera con un antiguo ligue. El problema es que la madre de la niña está muy enferma y no espera sobrevivir al parto, por lo que Noel se encuentra, dicho vulgarmente, con un marrón curioso. ¿Será capaz de demostrarle a la insulsa señorita de los servicios sociales que puede ser un buen padre para Frankie?

Una de las cosas que más me ha gustado de este libro, y han sido muchas, es volver al pueblo de St. Jarlath’s Crescent, donde también sucedió la acción de otros títulos como Desde el corazón o La pluma escarlata, aunque con protagonistas diferentes. No obstante, los antiguos personajes siguen apareciendo en las otras novelas como telón de fondo, con más o menos relevancia. Ha sido como volver a casa. A ver si logro encontrar otros títulos de esta autora cuyos acontecimientos sucedan en el mismo lugar.

Y después de esta maravillosa novela familiar, le ha tocado el turno a algo más truculento: Carrie, de Stephen King, pero casi que mejor dejamos esa historia para otro día.

 

¿Cambios u oportunidades?

¿Son buenos todos los cambios? ¿Siempre que se cierra una puerta se abre una ventana? ¿Y si yo hubiera…? Tantas preguntas sin respuesta, tantos ¿y si…? Pues precisamente de esto trata el libro de hoy, es un ¿y si…? inmenso, en mayúsculas. Qué pasaría si las cosas sucedieran de forma distinta, si nuestras decisiones no nos hubieran llevado por donde finalmente lo hicieron, es algo para lo que no hay respuesta, y con lo que tenemos que aprender a convivir y aceptar.

“Cuando todo cambió”, Donna Milner

Se trata de Cuando todo cambió, de Donna Milner. Con este libro me pasó lo que ya me había sucedido con anterioridad en otras ocasiones (tampoco tantas): a pesar de lo desconocidos que me sonaban tanto el título como la escritora, enseguida me enganchó y logró que disfrutara mogollón de todas y cada una de sus páginas.

Al introducirnos en su argumento, conoceremos la vida de Nathalie Ward. Ahora que ya es una mujer en edad madura, recibe la noticia de que su madre se encuentra terminal por lo que tiene que dejar sus temores y aprensiones atrás y regresar al pueblo de su infancia. Para ella requiere un esfuerzo y sacrificio increíble dejar atrás los motivos que la llevaron a tal situación, motivos que conoceremos durante el viaje de 14 horas en autobús que tiene por delante y en el que aprovecha para recordar.

Imagen de Donna Milner

El libro entra entonces en flashback y nos traslada a su infancia. Nathalie es la menor de cuatro hermanos, tres hombres y luego ella. Los cuatro viven con sus padres en una granja en un pequeño poblado canadiense y tienen una lechería. Todo precioso. Tan precioso que logró meterme de lleno en medio de esa pequeña familia, yo ya era un pariente más. Pero todo se tuerce cuando Jake, el ayudante, decide irse y en su lugar contratan a un joven norteamericano, River, que acaba de mudarse a Canadá para evitar ir a combatir a la guerra de Vietnam.

Y todo se viene abajo. Una serie de catastróficas decisiones y acontecimientos fortuitos harán que las vidas de esta adorable familia queden desacompasadas. Me dio tanta pena ver cómo se torcían sus caminos (como si fuera un miembro más de su familia) que, al mismo tiempo que Nathalie, mientras leía la novela no hacía más que preguntarme: ¿y si esa noche de tormenta no hubieras ido a dónde fuiste? ¿Y si la comunicación con tu hermano hubiera sido mayor? ¿Y si no hubieras confiado en ELLA como lo hiciste? Desde luego estaríamos ante una historia completamente distinta. Menos mal que tenemos un futuro para arreglar el pasado.

Para mí, tremendamente recomendable. Lectura fácil, que engancha y que, en mi caso, me involucró completamente con todos sus personajes.