Category: Críticas

Entre asesinos y bodas

¡Buf! Este título suena a películas como Cuatro bodas y un funeral, o algo así. Pero nada más lejos de la realidad ya que, de hecho, hoy voy a hablar de dos libros distintos. ¡Sí, sí! Dos libros. Está visto que mi fiebre-no-lectora duró poco que ya tengo dos títulos nuevos para comentar.

“Adiós, princesa”, de Juan Madrid

El primero, tal como prometí la semana pasada, es Adiós, princesa. Típica novela de corte policíaco, con un extraño asesinato por el medio y con un pobre hombre que tiene todas las papeletas para ser el culpable. Tanto que ya está en la cárcel. Pero, como suele ser habitual, la solución final y verdadera no siempre suele ser la más sencilla. Y para descubrir la verdad contaremos con la ayuda del ex policía Toni Carpintero (alias Toni Romano) que pondrá toda la carne en el asador para ayudar al presunto culpable, su amigo el escritor Juan Delforo.

A pesar de no haber leído nunca antes nada de Juan Madrid, lo cierto es que las impresiones de este libro fueron buenas. Encuentras exactamente lo que esperas encontrar: una novela llena de intrigas y dobles intenciones, con un ritmo rápido que no decae y con un final que a mí me pareció lo suficientemente bueno y bien contado como para no sentirme decepcionada. (Típico de las novelas de misterio: quieren resultar tan sorprendentes en su final que lo más fácil es embrollar la historia de manera aleatoria y obtener como resultado una historia nada creíble. En este caso, no fue así). Recomendado.

Y nada más terminarlo corrí directa a mi estantería de libros no leídos para empezar con Tengo tu número, de Sophie Kinsella. Ahora que ya me he leído todos los libros de Marian Keyes (a ver si no tarda mucho en publicar otro, jooo) tenía muchísimas ganas de empezar con esta escritora, y éste ha sido mi primer acercamiento. Todo un éxito. Me reí muchísimo con la protagonista y ya estoy deseando comprar (o que alguien me regale) más libros de Kinsella.

El argumento de esta novela en concreto es sencillo: Poppy Wyatt está a tan sólo diez días de casarse cuando no se le ocurre otra cosa que perder su anillo de bodas. Pero no es un anillo cualquiera, sino una reliquia familiar de su familia política. Empieza la crisis. Ésta se agrava cuando le roban el móvil por lo que se agencia otro que encuentra tirado por ahí. En ese momento comienza un cruce de mensajes con su propietario, Sam, que está desesperado por recuperarlo. La entrometida de Poppy, con un móvil ajeno en sus manos, causará el caos en la vida de Sam y, sin pretenderlo, también en la suya propia. Super divertido y muy recomendable.

Las calles de Londres serán testigo de los desencuentros entre Poppy y Sam

Y por esta semana creo ha estado bastante bien. Ahora mismo acabo de empezar Sin una palabra, a ver qué tal está. Las expectativas, por el momento, son altas.

Un año más

¡Buenos días, mundo! Lo primero de todo: ¡feliz 2015! (Aunque ya llevemos una semanita en él, nunca es tarde si la dicha es buena).

Después de estas mini vacaciones tengo que decir que regreso con más ganas que nunca ya que durante estas fiestas me han regalado mogollón de libros que estoy deseando empezar. Enumero: El olvido que seremos, Sin una palabra (no lo conocía pero tiene una pintaza tremenda, gracias hermanita), Tengo tu número (creo que va a ser el próximo que lea), El club de los viernes, Brigada Lincoln, No llames a casa, El guardián invisible (qué ganas le tenía a esta colección de Dolores Redondo) y Mar de Madrid. Creo que no me dejo ninguno. No está mal, ¿verdad?

Lo cierto es que no recuerdo una época de tan baja lectura como estas últimas semanas. No sé dónde tenía la cabeza. Vale que las navidades me encantan y tengo mogollón de personas a las que regalar, pero aun así lo de este año no fue muy normal. Ahora estoy con Adiós, princesa. De momento resulta muy entretenido y ya va más o menos avanzado. Pero es que en el camino he tenido que dejar abandonado Los libros arden mal ya que mi bajo nivel de atención no era compatible con un libro como ése, pero a ver si para la semana ya puedo tener lista una crítica de la novela que tengo ahora entre manos.

Arthur Conan Doyle, creador del mítico detective Sherlock Holmes

De la que sí puedo hablar hoy es de El Valle del Terror, que supuso mi maravilloso y esperado reencuentro con Sherlock Holmes. Mirad como andaba yo de ánimos lectores que tardé casi un mes en terminar este libro, cortísimo y entretenidísimo, que en condiciones normales no me duraría más de dos días. C’est la vie!

En esta nueva obra (para mí) de Conan Doyle, nos encontraremos con un misterioso crimen sucedido en una gran mansión. Al principio todo parece evidente: el hombre era un refugiado estadounidense que escapaba de algo o de alguien. Pura venganza, vamos. Pero el caso se va complicando con pruebas confusas hasta que, sorprendentemente pronto, nos encontramos con que Sherlock da con la solución. ¿Por qué digo sorprendentemente pronto? Porque sucede a la mitad del libro. Presa del desconcierto, seguí avanzando para darme cuenta de que la segunda mitad de la novela sucede en una especie de flashback en la que nos trasladamos a Estados Unidos para conocer de primera mano los acontecimientos que llevaron al protagonista a escapar de ese país.

Personalmente me pareció un libro super entretenido, muy al estilo Sherlock Holmes, por lo que los amantes de ese personaje pueden apostar por él sabiendo que van por lo seguro; no decepciona.

Y me parece a mí que para empezar el año ya he escrito bastante. 🙂 Nos vemos para la semana, espero que con la crítica de Adiós, princesa totalmente lista. ¡Un abrazo!

Todo inicio llega a su fin

Con gran pesar de mi corazón, debo decir que esta semana he terminado El grito de la tierra, el libro que ponía el broche final a la trilogía neozelandesa de Sarah Lark. Lo cierto es que me dio muchísima pena acabar con esta entrega, ya que me pareció muy entretenida y super entrañable. Le acabé cogiendo un cariño real a los personajes.

En el país de la nube blanca

Si nos remontamos a los inicios, llegamos a En el país de la nube blanca. En pleno siglo XIX conoceremos a dos jóvenes inglesas, Gwyneira y Helen, quienes, cada una por sus motivos, deciden ir hasta Nueva Zelanda a contraer matrimonio. La primera, con un barón de la lana; su enlace fue preparado por su rica familia. La segunda, una humilde institutriz, responde a una carta de un granjero solicitando esposa. Como es de esperar, para llenar 700 páginas de historia, las cosas no resultan como parecen allá en el nuevo mundo, y las aventuras y desventuras de estas dos jóvenes me tuvieron enganchadísima al libro durante largas horas.

La canción de los maoríes

La segunda parada vino de la mano de La canción de los maoríes. En él, damos un salto generacional importante y nos encontramos con que las protagonistas de esta nueva historia son Elaine y Kura, nietas de Helen y Gwyneira. Pronto las dos primas tendrán un fuerte encontronazo que, aunque a primera vista no lo parezca, marcará sus vidas para siempre. Como si de un culebrón se tratara, encontrarán obstáculos por el camino (algunos a primera vista insalvables) pero veremos cómo las jóvenes, al principio adolescentes inmaduras, van encontrando su camino en la vida. En esta entrega aparecerán nuevos personajes que, añadidos a los ya conocidos en el primer libro, formarán el telón de fondo para la última parte de la trilogía, El grito de la tierra.

El grito de la tierra

Las protagonistas de esta tercera novela son Lilian y Gloria, primas entre ellas e hijas de Elaine y Kura respectivamente. La principal novedad aquí es que parte de la historia trancurre fuera de Nueva Zelanda, porque las dos niñas son enviadas a un internado inglés. La escuela, al más estilo Santa Clara de Enid Blyton, dará pie a múltiples situaciones, y la Primera Guerra Mundial como telón de fondo tampoco ayudará a suavizar el ambiente. A pesar de que mantiene un estilo muy similar a los anteriores, en sus páginas ya se puede leer cierto tono de despedida: no volveremos a encontrarnos con esos personajes. Algunos son muy mayores ya y la vida tiene que seguir su curso, mientras que con los más jóvenes, tendremos que conformarnos con intuir qué tal les irá la vida en el futuro. Confiemos en que bien. 🙂

Y así llegamos al fin de una trilogía que me hizo pasar ratos memorables y que me resultó tan entretenida que, a pesar de la gran envergadura de sus títulos, los leí todos de una patada. Si la tenéis por ahí, dadle una oportunidad. Si no, ya sabéis: puede ser un buen regalo para pedirle a los Reyes.

Viviendo a ciegas

Imaginemos cualquiera de nosotros cómo es nuestra vida: tranquila o apurada,  fácil o complicada; sea como sea, al despertarnos sabemos quiénes somos y a qué nos tendremos que enfrentar durante las próximas 24 horas, qué comimos ayer o quién es la persona que duerme a nuestro lado.

Y ahora imaginemos cómo sería no recordar absolutamente nada cada vez que te quedas dormido: cada mañana despertarte no sabiendo dónde estás, quién duerme a tu lado ni cómo has llegado ahí. Cada día aprendiendo las mismas cosas, cada día adaptándote a la situación sabiendo que el día siguiente será igual, porque en el momento en que cierras los ojos y te dispones a dormir, los recuerdos vuelan de tu consciente hacia un lugar recóndito donde no los puedes encontrar.

Portada de “No confíes en nadie”

Bajo esta premisa tan interesante como agobiante empecé a leer No confíes en nadie. La verdad es que lo de este libro fue una ganga: a pesar de ser un superventas hace un par de años, me lo encontré regaladísimo (a un precio ridículo de tres euros) en una estantería del Carrefour que hay al lado de mi casa. No tenía pensado comprarme nada, pero con ese precio, cualquiera se resiste. Y qué bien hice en aprovechar esa oportunidad, porque la historia no tiene desperdicio.

Christine Lucas es una mujer de 47 años que cada día se despierta al lado de su marido Ben completamente desconcertada. Todas las mañanas Ben le tiene que explicar que, veinte años atrás, debido a un brutal accidente, sufre una extraña amnesia que la hace olvidar cada noche al dormirse todo lo recordado el día anterior. Todos los días debe explicarle quién es ella, quién es él, dónde viven y ganarse su confianza y su amor. No obstante, ella comienza a ver al doctor Nash, quien le recomienda que cada día antes de irse a dormir, escriba en un diario los acontecimientos que hayan tenido lugar y los recuerdos que le vayan surgiendo. Así, todas las mañanas, cuando ella ya no se acuerda del diario, él la llama y le recuerda donde lo tiene escondido.

Al ir leyendo su diario día tras dia e ir conociendo su vida, Christine se da cuenta de que vive completamente rodeada de mentiras. ¿La engaña Ben? ¿Su médico quizás? ¿Se está volviendo loca? ¿Qué haces cuando no conoces a quienes te rodean y no sabes si te puedes fiar de alguien? Christine va cayendo en un estado paranoico y el lector se encontrará agobiado, desconfiando de cualquier sombra y deseando llegar al final; un final que a mí, a pesar de que en mi cabeza ya se habían dado todas las opciones posibles, consiguió sorprenderme.

¿Y si lo olvidaras todo cada noche al acostarte?

Y después de semejante rollazo, he de decir que me encuentro dispuesta a comenzar El grito de la tierra, la última entrega de la trilogía neozelandesa de Sarah Lark. ¡Espero que esté a la altura de los anteriores! A ver si para la semana ya puedo contar qué tal está.

Viviendo con nuestros errores

¡Cómo me gusta ser una consentida! Corría el pasado 20 de octubre con total normalidad salvo por una excepción: ¡era Santa Laura! (Ni yo misma me acordaba, pero bueno). Tengo que decir que mi hermana tuvo un detalle bastante bonito conmigo al no olvidarse y meter debajo de mi cojín un pequeño regalito, que vi en cuanto deshice la cama por la noche. En el paquetito venía envuelto el libro Vergüenza, de Karin Alvtegen. Su sinopsis me llamó tanto la atención que empecé a leerlo en cuanto tuve oportunidad, o sea, nada más terminar La Biblia bastarda.

Portada de “Vergüenza”, de Karin Alvtegen

El libro en cuestión cuenta con dos protagonitas; Monika, doctora de éxito y una jefa ejemplar. La vida debería sonreirle: gana un buen sueldo, vive en una zona de lujo y nunca faltan hombres en su vida. Pero la culpa por un suceso pasado la reconcome, no es capaz de pasar página y por ello se va resintiendo todo su entorno.

Por otro lado está Maj-Britt. Obesa y desquiciante, encuentra en la comida su único consuelo para una vida gris y monótona, marcada por una infancia “peculiar” de la que tampoco se da recuperado. Su mal carácter crónico aleja a todo el mundo que intenta acercarse a ella.

Pero un día tiene lugar un accidente de tráfico, que en principio no debería de afectarlas a ninguna de las dos. Lo que ellas no saben es que sus mundos se volverán patas arriba y por fin se verán obligadas a enfrentarse a sus más profundos miedos y vergüenzas. Las consecuencias pueden ser brutales para ambas.

Tengo que reconocer que su lectura me impresionó bastante, y para bien. Me gusta ahondar en la psicología de los personajes, en sus motivos, en las razones de sus errores; y estas dos chicas fueron dos diamantes en bruto a la hora de analizarlas. Hasta desearía que el libro hubiera sido un poco más largo para poder disfrutarlo durante más tiempo, pero la parte positiva es que la acción no ha tenido tiempo de decaer en ningún momento, con capítulos breves pero intensos en los que se iban alternando las vidas de las dos protagonistas.

Muy recomendable.