Category: Más vendidos

El jilguero

Bueno, aquí estoy de nuevo. No, no me había ido a ningún sitio, es sólo que el libro que estaba leyendo tenía tantas páginas (1.143, ni una más ni una menos) que me llevó prácticamente un mes entero finalizar su lectura. Pero lo he acabado y, como decía al principio, aquí estoy.

Portada de El jilguero, novela de Donna Tartt

Todavía no sé muy bien qué escribir acerca de esta historia; tanto que ni siquiera se me ha ocurrido un título para este post, así que lo he llamado igual que el libro: El jilguero. Original, ¿verdad? Pues eso, que me acabo de terminar la exitosísima novela de Donna Tartt y todavía no sé muy bien cómo clasificarla. Para poner un poco de orden en esta entrada tan caótica, empezaremos con un breve resumen del argumento.

La historia comienza con un joven Theo Decker de tan sólo 13 años. El pobre tiene un mal día: le acaban de expulsar momentáneamente del colegio y su madre (con la que vive, los dos solos) tiene que acompañarlo a hablar con el director. Vamos, que la bronca va a ser de órdago. Encima, el clima no ayuda ya que la ciudad de Nueva York está sumida en un terrible aguacero. Conclusión: como tienen tiempo, van a esperar a que escampe en el Metropolitan Museum (idea de la madre, gran aficionada al arte). A Theo le parece bien, mejor que bien: cojonudo. Conociendo a su madre, es posible que se le vaya el santo al cielo y no lleguen al cole. Pero está claro que cuando un día es malo, siempre puede empeorar. Y en este caso empeora claramente. Durante un momento, se separan: Theo va camino de la cafetería y la madre se queda en una sala viendo un cuadro concreto, cuando de repente… La explosión.

El jilguero de Fabritius será una fuente de problemas

En un abrir y cerrar de ojos nuestro protagonista se convierte en un niño huérfano y bastante perdidito en la vida. Como no tiene a nadie que cuide de él en la ciudad, se va a vivir temporalmente con un amigo. Pero no se va solo. Con él se viene un cuadro que cogió del museo después de la explosión (El jilguero, de Fabritius) y un anillo que le dio un anciano antes de morir.

No me enrollo más con el argumento, sólo decir que a partir de ese momento Theo no vuelve a ser el mismo, y donde antes había un niño serio y responsable, ahora se encuentra un chaval problemático, adicto a las drogas desde edades muy tempranas y rodeado de gente que, en fin…

Cuando empecé a leer este libro no me esperaba que fuera tan serio. Me imaginaba una historia más del estilo de Dan Brown: museos, desapariciones de obras de arte, mafias, etc., pero me encontré con una vida totalmente destrozada. Me recordó un poco al libro Caminos ocultos, que ya comenté en su día aquí, y muchísimo a la película Requiem por un sueño, de Darren Aronofsky. Son obras que me gustan pero al mismo tiempo me producen tal descomposición interna mientras las leo, que no sé si se las recomendaría a todo el mundo. Impotencia es la palabra que mejor define cómo me sentía la mayor parte del tiempo mientras leía esta historia: impotencia por no poder darle un par de sopapos al niño y hacer que volviera a ser lo que era en un principio, impotencia al ver el ecosistema tan destructivo que tenía alrededor y, sobre todo, impotencia por no conseguir hacerle ver que se estaba equivocando, que el camino que estaba escogiendo no era el correcto.

No es una lectura que pase desapercibida.

Y ahora… ¡Ay, ahora! Acabo de empezar El muñeco de nieve, de Jo Nesbø. Todo comenzó con un artículo en un blog que hablaba en concreto de esta obra maestra y… ¡bah, mejor os cuento la historia completa cuando lo acabe! 🙂

El invierno está cada vez más cerca

¡Buen y maravilloso domingo a todo el mundo! (Es un decir, no os podéis ni imaginar el diíta que tenemos en Galicia). Pero bueno, está claro que ante el mal tiempo hay que mostrar buena cara, ¡y para ello un libro siempre ayuda! 🙂

Hoy traigo recién sacada del horno la tercera entrega de la saga Canción de hielo y fuego, o sea, Tormenta de espadas para que me entendáis. Lo cierto es que ya sabía qué podía esperar del libro más o menos porque me he visto la serie antes de decidirme a complementarla con la lectura de los tomos, así que los acontecimientos no me pillaron por sorpresa.

La khaleesi es cada vez más fuerte

En resumen, puedo decir que los reinos de Poniente siguen enfrentados en su particular juego de tronos, peleando para ver quién es el más fuerte. Stannis Baratheon se lame sus heridas en Rocadragón mientras piensa de qué manera puede volver a intentar conseguir lo que le pertenece por derecho. Robb Stark, el Rey en el Norte, todavía no ha perdido una batalla pero ve con desesperanza que tampoco tiene una ventaja clara sobre sus enemigos. En la capital, los Lannister mantienen su poder contra viento y marea, pero nuevos conflictos y alianzas familiares pueden hacer peligrar su posición, por lo que deben estar alerta y hacer alardes de poder que le granjeen la simpatía y lealtad de los suyos. Mientras tanto, en el Muro se preparan para enfrentarse a peligros que escapan al control y a las capacidades guerreras de los humanos. Por su parte, la khaleesi cuenta cada vez con un ejército más grande, pero tendrá que aprender a controlarlo y descubrir que quizás no puede fiarse de todos los que la rodean.

El efecto Marcus, quinta entrega de la saga dedicada al Departamento Q

Me ha gustado muchísimo esta tercera entrega, creo que la que más por el momento, cosa difícil ya que es muy típico eso de ir bajando el listón una vez que tienes a tu público en el bolsillo. Es un libro cargado de acontecimientos (tantos que hicieron falta dos temporadas enteras de la serie para poder cubrirlo casi todo) y tan entretenido y humano que es difícil dejar de leer una vez que has empezado. Con un nivel tan alto es complicado que las dos entregas que todavía me restan por leer puedan superar lo ya leído, pero igualmente las espero con ansia. Por el momento, Festín de cuervos ya está esperando en mi estante de libros pendientes, dentro de poco le tocará el turno.

Y ahora, cambiando de tema, debo decir que ESTOY FELIZ porque acabo de adquirir el último libro publicado de mi irlandesa favoritísima de todos los tiempos: Marian Keyes. Mi karma y yo ocupa un lugar de honor en el mencionado estante y posiblemente sea el próximo libro en caer en mis garras, en cuanto acabe El efecto Marcus, del danés Jussi Adler-Olsen. Me quedan poquitas páginas, así que supongo que en breves podré traeros la crítica. ¡¡Preparaos, que para la siguiente entrada vuelve el Departamento Q!! Podéis ir leyendo otras entradas anteriores sobre esta colección aquí y aquí.

Averigua quién soy (y luego me lo cuentas)

¡Buenos y soleados días! (Al menos aquí en tierras gallegas, ¡parece mentira!) Aprovechando el puente, los festivos y el tiempo libre que traen consigo, me decido por fin a actualizar este espacio, que la verdad es que ya me vale. Lo cierto es que he comenzado en un trabajo nuevo y las aclimataciones siempre me resultan algo complicadas, así que a partir de ahora no me quiero agobiar. Intentaré escribir cada vez que acabe un libro: tarde una semana o tarde tres; pero intentaré ser constante.

Al lío. Hoy quiero hablar de Dime quién soy, hasta el momento la única novela que he leído de la conocidísima Julia Navarro. Lo cierto es que me encontraba en medio de una crisis lectora, no me apetecía ningún libro de los que tengo pendientes, así que mi hermana me recomendó que leyera ése, que a ella le había gustado mucho. Y, como suele ocurrir, le hice caso. Al principio me echó para atrás la longitud del libro (casi 1.100 páginas). Acababa de leer hacía poco El umbral de la eternidad, de Ken Follett, y no me apetecía meterme con otra novela tan tocha, pero como el número de páginas nunca ha sido un impedimento, finalmente me puse con él. ¿Quién dijo miedo?

Portada de “Dime quién soy”, de Julia Navarro

Nada más comenzar, conoceremos a Guillermo, un joven un tanto insulso que no da arrancado en su carrera como periodista, por lo que decide aceptar el encargo de su tía Marta e investigar qué fue de Amelia Garayoa, su bisabuela; un personaje no conocido en su familia debido a que pegó la espantada cuando era joven y dejó a su hijo pequeño a cargo de su marido. Así, nos meteremos de lleno en la España de la II República, unos meses antes del inicio de la Guerra Civil. Se nos presentará a la joven Amelia y poco a poco iremos entrando en su vida: cómo le afectó la llegada de la confrontación, el auge del comunismo, la Segunda Guerra Mundial e incluso la construcción del Muro de Berlín, ya que la pobre mujer era como el perejil (le gustaba estar en todas las salsas) así que no bien salía de un conflicto y ya se metía en otro.

La verdad es que el libro me ha gustado: me interesa mucho la temática del siglo XX y todo lo referente a las guerras mundiales y el holocausto; casi podría decir que leo con una curiosidad casi morbosa y un asco latente por los hechos ocurridos. No obstante, no sucedió como con la trilogía The Century, de Ken Follett, no me apasionó. No conseguí creerme del todo la historia porque eso supondría pasar por alto muchas cosas y dar por creíbles otras tantas. Me explico: Guillermo debe investigar a un antepasado que vivió un siglo antes que él. Pensé que le costaría algo arrancar, no es todo tan fácil, pero no; a la semana ya estaba sentado en el salón de los Garayoa. Mucha casualidad dar con ellos en el primer intento. Luego fueron surgiendo distintos personajes que conocieron en su día más o menos bien a Amelia: eso sí, todos eran historiadores super cultos y nonagenarios con memorias prodigiosas que pudieron relatar a Guillermo palabra por palabra lo sucedido hace más de 50 años. ¡Y yo que a veces ni recuerdo qué comí ayer! ¿De qué pasta está hecha esa gente? De mayor quiero ser así.

Julia Navarro, autora del libro

Pero quizás el mayor problema sea la propia protagonista, es prácticamente imposible que a una sola persona puedan sucederle tantas cosas y en lugares tan apartados unos de otros: Madrid, París, Buenos Aires, Londres, Moscú, Berlín e incluso El Cairo. Parece que los problemas la siguen allá donde va. No sé, si el peso de la historia recayera en más protagonistas, como en la ya mencionada The Century, el resultado sería más creíble.

Aun así el libro está bien, de notable. Si consigues centrarte en la historia y olvidarte de los demás detalles, puedes llegar a disfrutarla. Tanto que ayer me leí de un tirón casi 300 páginas, quería ver cómo acababa todo. (Pssss, que sepáis que el final me lo olí ya desde los últimos capítulos, pero bueno, se lo perdono porque me sucede muchas veces).

En fin, a otra cosa, mariposa. Cambiando radicalmente de genéro (y de tamaño) me encuentro leyendo algo muy chick-lit: No te lo vas a creer, de Sophie Kinsella. Lo empecé hoy y ya me está encantando, me río muchísimo. Como es un libro cortito (no llega a las 300 páginas) y estas novelas me las suelo leer de un tirón, no creo que tarde mucho en venir con la crítica, ¡pero conmigo ya se sabe! 😉

Con el siglo XX a cuestas

¡¡Bueno, bueno, bueno!! Pensé que ya no volvería por estos lares, pero gracias a Dios, ya veo que no; todo quedó en algún pequeño susto y bastante paranoia tremendista por mi parte. 🙂 Me explico: he estado liada leyendo El umbral de la eternidad, tanto que ni siquiera escribí sobre el anterior libro que leí, Una acompañante en Nueva York. Así que sintiéndome mal un día me dispuse a hacer una reseña del libro de Laura Moriarty, pero mi blog decidió que hasta ahí habían llegado las bromas. El hosting se me empezó a poner tontito y como yo de esas cosas no controlo, tuvo que venir Jorge en acción. En fin, en ésas estábamos cuando me dije: “pues de perdidos al río, ahora me espero a terminar la trilogía de Ken Follett y si cuando la finalice mi blog vuelve a estar operativo, pues lo actualizo”. Pues Lauri acabó el libro, el blog volvió a furrular (menos mal, buffff) y aun así seguía sin actualizar ya que… ¡¡¡¡¡¡me puse malita!!!!!! En fin, que entre problemas técnicos y de salud este mes de septiembre fue un desastre total. Pero bueno, aquí estamos de nuevo mi blog y yo, después de pasar por chapa y pintura, dispuestos a despedirnos de esa maravillosa trilogía que fue The Century.

“El umbral de la eternidad” pone el broche final a la trilogía The Century

Lo primero que tengo que decir es: gracias, Ken Follett, por escribirla. Reconozco que a mí me ha servido de mucho leer estos libros: he aprendido un montón de cosas que no explican en las escuelas mientras me preguntaba de qué extraña pasta estamos hechos los humanos para hacer las cosas que hacemos. En fin, misterios sin resolver.

Mi última aventura kenfollesca comenzó hace más de un año, con la lectura de La caída de los gigantes, un libro inmenso, inconmensurable, que ya comenté en su día aquí. Además de adentrarnos en la Europa de la Primera Guerra Mundial, este libro sirvió para presentarnos a las diferentes familias que serían las protagonistas de muchos de los acontecimientos más traumáticos de la historia. Maravillosa historia. Imposible comenzar una trilogía de mejor forma.

Meses después me leí con avidez El invierno del mundo, segunda parte de la trilogía del siglo. Muy parecido a su hermano mayor en su estilo, la historia avanza ahora con los hijos de los anteriores protagonistas en unos años marcados por el ascenso de Hitler, la Guerra Civil Española y, finalmente, otra Guerra Mundial, en este caso la segunda. Está claro que el ser humano está condenado a repetir sus errores una y otra vez. La crítica a este tomo en concreto la podéis leer aquí.

Y finalmente, durante las pasadas dos semanas, me he encontrado inmersa en la lectura de la tercera y última entrega: El umbral de la eternidad. Atrás quedan los tiempos de los primeros protagonistas: ahora son los nietos e incluso los bisnietos, los que lucharán por hacerse un hueco en un mundo que por momentos parecía estar completamente fuera de sí.

La historia comienza en 1961, año de construcción del Muro de Berlín. Nuestra familia alemana, formada en un principio por Maud y Walter, verá con desesperación que se encuentran en el lado equivocado del mismo. A tan sólo unos pasos los berlineses disfrutan de una libertad que desde su lado del muro ni sueñan con conseguir. Al mismo tiempo, en USA el presidente Kennedy lucha por mantener su supremacía delante de su archienemiga: la URSS comunista. Pero a pesar de que los comunistas creen fielmente en su sistema de gobierno, veremos que las cosas dentro de la familia rusa no son excesivamente fáciles: censura, trabajos forzados y un constante gasto armamentístico están llevando el país a la ruina. Mientras tanto, en Inglaterra nos adentraremos en los alocados años setenta, con consecuencias para muchos de nuestros protagonistas.

El muro de Berlín se encuentra en la actualidad decorado con graffitis

Vamos, una historia completita que no finalizará hasta el año 1989 con la caída del Telón del Acero y el desmantelamiento del comunismo en la mayoría de los países. Por el medio quedará la crisis de los misiles de Cuba, el asesinato de Kennedy, el movimiento hippy con su amor libre, los levantamientos de algunos países comunistas, el asesinato de Martin Luther King o la locura de la guerra de Vietnam. Casi nada, vamos.

Me ha dado verdadera pena terminar con esta gran historia: tres mil páginas que se me han pasado volando, que leería una y otra vez y que recomiendo a todo el mundo. Ojalá Ken Follett hiciera una trilogía para el resto de siglos que han quedado a nuestras espaldas, aunque lo cierto es el que pasado siglo XX necesitaba algo así; son muchos los acontecimientos que tendemos a olvidar o que, directamente, desconocemos. De verdad, si tenéis oportunidad, echadle un ojo. Ahora están los tres tomos en versión de bolsillo, o si no, seguro que conocéis a alguien que los tenga en casa, son super conocidos.

Ahora me encuentro recién empezando Eres el siguiente, el típico thriller que compré tirado de precio ya ni recuerdo dónde. Espero tenerlo listo para la semana que viene, a ver qué tal está. 🙂

De viaje por Florencia

¡Hola, hola, hola! ¿Qué tal, darlings? Aquí una que en vez de aprovechar el sábado noche para ir de fiesta, se queda en casa porque a su novio no se le ocurre otra cosa que tener que trabajar hasta tarde. Pa’matarlo. En fin, haré algo productivo entonces, como hablar de Inferno, de Dan Brown, el último libro que ha pasado a engrosar mi lista de leídos. Mentiría si dijera que soy una experta en novelas de Dan Brown, porque no es así, ni siquiera me he leído El código Da Vinci, sólo caí con Ángeles y demonios y de eso hace ya bastantes años. Pero con esta su última novela mi hermana se puso bastante pesadita: “léela, Laura, que te va a gustar”. Por no oírla, le hice caso. Y oye, la verdad es que no ha estado mal.

“Inferno”, el último libro de Dan Brown

Con este libro, el autor continúa con la saga protagonizada por el profesor universitario Robert Langdon, quien se despierta sobresaltado en una cama de hospital sin recordar absolutamente nada de las últimas horas. ¿Qué hace allí? ¿Qué le ha pasado? ¿Qué hora es? Y lo más importante, ¿por qué se ve la silueta de Florencia desde su ventanuco hospitalario y no la de Boston? Easy, my friend, porque estás en Italia, no en USA. Con este inicio tan estresante nos metemos de lleno en una ingente cantidad de capítulos super entretenidos, llenos de persecuciones, huídas y disparos procedentes de matones, de polis,… Vamos, un cristo importante.

Hacia la mitad de la novela, cuando empezamos a entender qué ha ocurrido, por qué persiguen al profesor y qué intereses se ocultan detrás de tan macabras acciones, la trama se pausa un poco y yo comienzo a disfrutar más. Porque si bien el inicio es trepidante y no da tregua, lo cierto es que no me gusta que me tengan demasiado tiempo en ascuas; prefiero ir atando cabos y eso al principio me resultaba imposible.

Me interesó bastante la historia de Sienna, la joven que se encargó de ayudar a Langdon tras salir del hospital; me entretenían las partes del libro en las que se ahondaba en su vida personal. También me resultaron atrayantes los diversos dilemas morales que planteaba el libro según lo ibas leyendo. Ciencia: ¿amiga o enemiga? Supongo que, como todo, dependerá de las intenciones del que la usa. Y por último me ha gustado que todo el mejunje de la historia estuviera entremezclado con la Divina Comedia, de Dante. Eso le dio continuidad y ritmo a la obra, y permitió que no me perdiera en ningún momento.

El inicio de esta historia tiene lugar en la italiana ciudad de Florencia

Vamos, resumiendo, que si os gusta Dan Brown y os habéis leído sus anteriores libros, éste os va a encantar. Si no lo conocéis tanto pero no os disgusta la acción, como es mi caso, seguro que lo disfrutais igual. Y si no se cumple ninguna de las otras opciones, pues ya es decisión vuestra. A mí me ha gustado.

Y ahora, cambiando radicalmente de tercio, me encuentro leyendo Una acompañante en Nueva York. Hacía tiempo que no leía una novela de este estilo, más costumbrista y de época, y la estoy disfrutando mogollón. Ya me queda poquito para acabarla, así que para la semana que viene supongo que estaré por aquí contando qué tal me ha ido.

¡Que tengáis un feliz fin de semana! (Bueno, lo que queda de él). Yo me voy a ver el partido del Celta que ha empezado hace 15 minutos. 🙂