Category: Novela negra

Empezamos el verano (cómo no) con lluvia

¡Por fin puedo volver a dedicarle un poco de tiempo a este mi espacio! Después de un curso de diseño gráfico multimedia que se alargó hasta lo extenuante, al fin he terminado con las clases y puedo volver a hacer vida normal, y espero que eso se refleje en mi nivel de lectura, que ha bajado drásticamente con el sprint final que todo final de curso (o cursillo en este caso) debe tener para ser considerado como tal.

Caminos ocultos, de Tawni O’Dell

Y como no podía ser de otra manera, a pesar de que el verano por fin ha llamado a la puerta (según dice el calendario), aquí en Vigo se niega a entrar hasta dentro de una semana mínimo, pues qué mejor actividad para llenar estos pequeños momentos de ociosidad que unos buenos libritos a los que tanto dejé de lado en estas adversas semanas.

En este momento me encuentro inmersa en la lectura de Caminos ocultos, un libro completamente desconocido para mí, al igual que su autora, hasta que mi hermana decidió regalármelo las pasadas navidades. Por el momento está cumpliendo bastante bien las expectativas, veremos cómo acaba.

El que sí conseguí terminar la pasada semana (y me llevó un tiempo vergonzosamente largo teniendo el cuenta su poca longitud) fue El sabueso de los Baskerville, protagonizado por el siempre grandioso Sherlock Holmes y el leal Watson.

Gracias a esta pequeña obra maestra pude volver a acercarme a un mundo detectivesco sorprendentemente similar al que podemos conocer con Hércules Poirot, protagonista indiscutible de los libros de Agatha Christie. Tenía mono, la verdad, mono de ese tipo de literatura que me acompañó hace años cuando leí más de cincuenta títulos de la escritora británica.

Sherlock Holmes, en plena investigación

En este caso, este libro de Conan Doyle pertenece a una de las cuatro novelas largas protagonizadas por Holmes (el resto son relatos cortos). Durante las páginas de este libro conoceremos la historia de la familia Baskerville, que parece condenada a morir bajo la maldición de un satánico sabueso que se les aparece por las noches en el páramo donde se encuentra su mansión.

Henry Baskerville es el último descendiente en heredar la casa, si a él le pasara algo, los Baskerville dejarían de existir como tal y el palacete sería heredado por un familiar lejano. Dispuesto a defender lo suyo y no dejarse amedrentar por supuestos chuchos malditos, en cuanto recibe la herencia se muda, no sin antes hablar con Sherlock, quien decide que Watson vaya con él los primeros días y lo vigile. Todo parece ir bien hasta que se empiezan a escuchar de nuevo por las noches los aullidos del ser monstruoso.

Y hasta aquí puedo contar. ¿Logrará sobrevivir Henry a la supuesta maldición? ¿Es en realidad una maldición? ¿Qué pasa por las noches en el páramo? ¿De dónde ha salido semejante ser? Las respuestas, como no podía ser de otra manera, están el libro.

Muy recomendable e ideal para pasar una tarde de veranito al frescor de la sombra.

¡La semana que viene más (aunque no sé si mejor)! ¡Felices vacaciones!

La fórmula secreta de la Cocacola

Olvidad todo lo que haya podido decir acerca de mi innegable cariño y admiración por los detectives o policías de cualquier obra literaria: tengo que desdecirme. Sí, son muy majos e inteligentes, pero desde luego el que se lleva la palma es el comisario Patrik Hedström, protagonista indiscutible de las novelas de Camilla Läckberg que tienen lugar en el pueblecito costero de Fjällbacka. Después de casi un año sin tener nada nuevo de esta autora, casi había olvidado lo simpático y agradable que resulta este joven policía siempre que uno se reencuentra con él.

Fjällbacka, pueblo de la costa oeste de Suecia donde se ambientan las novelas de Camilla Läckberg

Acabo de terminar Los vigilantes del faro, la séptima entrega de la colección Los crímenes de Fjällbacka, y no hay nada nuevo bajo el sol. Dejadme que me explique. A la hora de iniciar uno de estos libros, el lector ya sabe con lo qué se va a encontrar: lecturas trepidantes, súper entretenidas, con un paisaje costero de fondo espectacular y con unos personajes fijos tan conocidos ya que es imposible no cogerles verdadero cariño.

Los vigilantes del faro, de Camilla Läckberg

En este caso, la novela nos llevará a la cercana isla de Gråskär, donde Annie Wester, antigua compañera de clase de Erica, acaba de asentarse con su hijo Sam, de cinco años. Los motivos que la llevaron a trasladarse allí, unido a las leyendas sobrenaturales que circulan sobre la isla y que ella fue la última persona en ver vivo a su exnovio, Mats Sverin, convierten su tranquila estancia vacacional en un quebradero de cabeza. ¿De qué huye Annie? ¿Y quién le pegó un tiro en la nuca a Mats? ¿Existen de verdad los fantasmas en la isla? Para conocer las respuestas no queda más remedio que meterse de lleno en la lectura.

Y aquí es donde Läckberg nunca me falla, y es que a pesar de que los que conocemos sus obras sabemos desde el principio a qué nos vamos a enfrentar, yo nunca tengo suficiente de ellas. No son complicadas, son entretenidas y en cuanto te metes en ellas odias cualquier actividad que te obligue a dejar el libro apartado. La misma fórmula título tras título, pero si a ella le funciona y sus lectores no se cansan, ¿por qué cambiarla? ¿Por qué modificar algo que está dando tan buen resultado? Da gusto mirar después de tantos años de éxitos cómo en este momento su nuevo libro, La mirada de los ángeles, se encuentra en primera posición en la lista de los libros más vendidos en España.

Decir que espero con impaciencia nuevos títulos de mi sueca favorita es quedarme tremendamente corta.

Horror en los fiordos daneses

Fiordo en Dinamarca

Copenhage. Imaginemos un precioso paisaje lleno de fiordos, nieve y montañas. Incluso en un paraje tan bucólico como el de la imagen, la violencia sigue teniendo cabida. Y es ahí donde nos encontramos al subcomisario Carl Mørck, encargado del Departamento Q, tal y como expliqué en otra ocasión.

Terco, testarudo, respondón, vago y acompañado de dos ayudantes casi tan peculiares como él. Así es el protagonista de esta serie escrita por Jussi Adler-Olsen. Como se puede ver en mi anterior entrada sobre esta colección, las impresiones con estas novelas son francamente buenas. No obstante, el hecho de que esté refiriéndome de nuevo a ellas es que acabo de terminar la tercera entrega, El mensaje que llegó en una botella. Y con esta tercera parte sucedió algo que no suele pasar con frecuencia: que a pesar de que se perdió un poco el factor sorpresa porque nos enfrentamos a personajes conocidos, me gustó aún más que sus predecesoras.

El mensaje que llegó en una botella, de Jussi Adler-Olsen

En este caso, Mørck y sus ayudantes Assad y Rose, se encuentran con una botella que contiene un mensaje escrito con sangre humana. Así poco a poco van desentrañando el caso de un hombre que se dedica a secuestrar niños de familias que pertenecen a sectas. Con un ritmo francamente trepidante que no decae en ningún momento, la historia va avanzando de tal forma que parece que nunca vamos a llegar a la solución.

Pero no nos olvidemos que vamos de la mano del subcomisario Carl, que siempre parece tener la última palabra. La verdad es que pocos personajes con un carácter como el suyo consiguen despertarme tanta simpatía, pero éste es increible. A pesar de sus modales a veces bruscos y su vagancia, su peculiar sentido del humor y su ironía, sumados a su innegable inteligencia, lo convierten en uno de los personajes para mi gusto más completos del panorama policiaco actual. Lo cierto es que últimamente los amantes del género no nos podemos quejar; particularmente entre el subcomisario Mørck y el policía retirado Dave Gurney, no sé con cuál quedarme.

Y ya para la semana que viene tengo pensado escribir sobre una de mis adicciones más escalofriantes, los libros de Stephen King. Era el tema seleccionado para la entrada de hoy, pero al haber finalizado este libro no me pude resistir a escribir sobre él. Para la semana, más y mejor. Id preparando vuestros nervios, que se avecinan curvas.

Yo sí que puedo olvidarte

Mira que me gusta esta escritora, pero está claro que hasta en las mejores familias siempre hay alguna ovejilla negra que se escapa. Acostumbrada a pasármelo pipa con las obras sencillas pero intrigantes de la americana Mary Higgins Clark, lo cierto es que No puedo olvidar tu rostro me resultó una pequeña decepción, un bluff, algo que promete bastante más de lo que acaba dando.

Tribunal Superior de New Jersey

El resumen que se puede leer en la contraportada está más que guay, requeteguay. Kerry McGrath, una joven fiscal y madre coraje de una niña de diez años, aspira a convertirse en juez en el estado de New Jersey. No obstante, semanas antes de que su candidatura (apoyada por buenos y poderosos amigos) salga a la luz, decide investigar un caso de asesinato sucedido once años atrás después de ver como varias mujeres salen de la consulta del doctor Smith (cirujano plástico) con la misma cara que tenía la joven asesinada. ¿Qué diablos está pasando?, se preguntaría la buena mujer. Y empezó a investigar.

Así es mi edición antigua de No puedo olvidar tu rostro

El problema es que después de un inicio tan inquietante como desconcertante, me vi envuelta en una vorágine de páginas en las que lo más resaltable es que no sucede nada, sólo que la atractiva fiscal conoce a un joven abogado, por lo que ya tenemos la típica historia amorosa en ciernes.

Aparte de la lentitud de la obra, existen otros despropósitos en la misma. El más evidente para mí es precisamente la hija de Kerry, Robin. La pobre con sólo 10 años muestra tal sensatez al verse amenazada, y tanta cordura y templanza, que no parece una niña, sino un robot pequeño, adorable y un poco impertinente. Vamos, que no me la he creído. Sin embargo, para ser justos, tengo que decir que la novela tiene un buen final, bien explicado y rebuscadillo, lo suficiente para convencer a cualquiera. No obstante, tuve la mala suerte de “cheirarme” como iba a acabar todo antes de tiempo, por lo que ni siquiera la apoteosis típica del fin del libro me pilló desprevenida. Pero bueno, otra vez será.

La parte más positiva: que esta obra la compré en la feria del libro antiguo de mi ciudad, por lo que su precio fue irrisorio (entre 3 y 5 euros, ahora no recuerdo). Aun así, no puedo olvidar que los otros títulos de Clark me han encantado, por lo que seguiré dándole oportunidades a la escritora, ¡esto sólo ha sido una pequeña piedra en el camino!

Suplantar una identidad y no morir en el intento

Tana French

Cosas de la vida, hace unos días nunca hubiera imaginado que mi siguiente post sería sobre un libro que ya leí hace años. Por cuestiones puramente climatológicas (el asunto de la lluvia se nos está escapando de las manos) y también, por qué no decirlo, por puro vicio, esta semana no me quedó más remedio que resguardarme en la que se podría considerar como mi librería favorita aquí, en Vigo. Recorriendo los pasillos de Librouro me hallaba buscando caprichos que regalarme cuando aparecí en una sección que me conozco de sobra, dedicada a novela negra. Y allí lo vi, expuesto, y recordé el impulso que me llevó a comprarlo. Estoy hablando de En piel ajena, de Tana French (el primer y hasta el momento único libro que he leído de esa escritora).

En piel ajena, de Tana French

El argumento promete, y bastante. Cinco jóvenes universitarios, que no acaban de encajar en la sociedad, viven en un caserón propiedad de uno de ellos lo que se podría considerar una especie de realidad alternativa, donde sólo ellos tienen cabida. Su contacto con el mundo exterior es meramente el necesario para pasar desapercibidos entre sus compañeros, pero parecen encontrar la felicidad en la reclusión de su hogar y con su única compañía. Las cosas se tuercen cuando un día una integrante del grupo, la joven Lexie, es apuñalada. Todos la creían muerta hasta que vuelve a entrar en la casa; aparentemente sólo había resultado herida. Todos lo celebran y siguien con sus vidas como si no hubiera pasado nada.

El problema es que Lexie no es Lexie, si no la detective Cassie, seleccionada por su gran parecido a la fallecida. Tendrá que aprender cómo era Lexie, cuál era su carácter, y vivir de forma infiltrada entre sus cuatro compañeros, para intentar averiguar qué es lo que realmente sucedió, y por qué.

Con una trama que, según mi gusto, no decae, y con unos personajes tan extraños como siniestros, el libro me puso la piel de gallina más de una vez y aún ahora, años después, lo recuerdo con satisfacción. En mi caso, fue una decisión alocada lo que me llevó a comprarlo, pero el resultado fue bueno. Muy recomendable.

Y después de este pequeño revival, he de decir que terminé El jinete del silencio (escribiré sobre él más adelante), y ahora me encuentro ocupada con algo muy chick-lit, Por fin en casa. Me encanta, tenía ganas de volver a este género ahora que ya me leí todos los libros de Marian Keyes. ¡A ver qué tal está!