¡¡Bueno, bueno, bueno!! Pensé que ya no volvería por estos lares, pero gracias a Dios, ya veo que no; todo quedó en algún pequeño susto y bastante paranoia tremendista por mi parte. 🙂 Me explico: he estado liada leyendo El umbral de la eternidad, tanto que ni siquiera escribí sobre el anterior libro que leí, Una acompañante en Nueva York. Así que sintiéndome mal un día me dispuse a hacer una reseña del libro de Laura Moriarty, pero mi blog decidió que hasta ahí habían llegado las bromas. El hosting se me empezó a poner tontito y como yo de esas cosas no controlo, tuvo que venir Jorge en acción. En fin, en ésas estábamos cuando me dije: “pues de perdidos al río, ahora me espero a terminar la trilogía de Ken Follett y si cuando la finalice mi blog vuelve a estar operativo, pues lo actualizo”. Pues Lauri acabó el libro, el blog volvió a furrular (menos mal, buffff) y aun así seguía sin actualizar ya que… ¡¡¡¡¡¡me puse malita!!!!!! En fin, que entre problemas técnicos y de salud este mes de septiembre fue un desastre total. Pero bueno, aquí estamos de nuevo mi blog y yo, después de pasar por chapa y pintura, dispuestos a despedirnos de esa maravillosa trilogía que fue The Century.

“El umbral de la eternidad” pone el broche final a la trilogía The Century

Lo primero que tengo que decir es: gracias, Ken Follett, por escribirla. Reconozco que a mí me ha servido de mucho leer estos libros: he aprendido un montón de cosas que no explican en las escuelas mientras me preguntaba de qué extraña pasta estamos hechos los humanos para hacer las cosas que hacemos. En fin, misterios sin resolver.

Mi última aventura kenfollesca comenzó hace más de un año, con la lectura de La caída de los gigantes, un libro inmenso, inconmensurable, que ya comenté en su día aquí. Además de adentrarnos en la Europa de la Primera Guerra Mundial, este libro sirvió para presentarnos a las diferentes familias que serían las protagonistas de muchos de los acontecimientos más traumáticos de la historia. Maravillosa historia. Imposible comenzar una trilogía de mejor forma.

Meses después me leí con avidez El invierno del mundo, segunda parte de la trilogía del siglo. Muy parecido a su hermano mayor en su estilo, la historia avanza ahora con los hijos de los anteriores protagonistas en unos años marcados por el ascenso de Hitler, la Guerra Civil Española y, finalmente, otra Guerra Mundial, en este caso la segunda. Está claro que el ser humano está condenado a repetir sus errores una y otra vez. La crítica a este tomo en concreto la podéis leer aquí.

Y finalmente, durante las pasadas dos semanas, me he encontrado inmersa en la lectura de la tercera y última entrega: El umbral de la eternidad. Atrás quedan los tiempos de los primeros protagonistas: ahora son los nietos e incluso los bisnietos, los que lucharán por hacerse un hueco en un mundo que por momentos parecía estar completamente fuera de sí.

La historia comienza en 1961, año de construcción del Muro de Berlín. Nuestra familia alemana, formada en un principio por Maud y Walter, verá con desesperación que se encuentran en el lado equivocado del mismo. A tan sólo unos pasos los berlineses disfrutan de una libertad que desde su lado del muro ni sueñan con conseguir. Al mismo tiempo, en USA el presidente Kennedy lucha por mantener su supremacía delante de su archienemiga: la URSS comunista. Pero a pesar de que los comunistas creen fielmente en su sistema de gobierno, veremos que las cosas dentro de la familia rusa no son excesivamente fáciles: censura, trabajos forzados y un constante gasto armamentístico están llevando el país a la ruina. Mientras tanto, en Inglaterra nos adentraremos en los alocados años setenta, con consecuencias para muchos de nuestros protagonistas.

El muro de Berlín se encuentra en la actualidad decorado con graffitis

Vamos, una historia completita que no finalizará hasta el año 1989 con la caída del Telón del Acero y el desmantelamiento del comunismo en la mayoría de los países. Por el medio quedará la crisis de los misiles de Cuba, el asesinato de Kennedy, el movimiento hippy con su amor libre, los levantamientos de algunos países comunistas, el asesinato de Martin Luther King o la locura de la guerra de Vietnam. Casi nada, vamos.

Me ha dado verdadera pena terminar con esta gran historia: tres mil páginas que se me han pasado volando, que leería una y otra vez y que recomiendo a todo el mundo. Ojalá Ken Follett hiciera una trilogía para el resto de siglos que han quedado a nuestras espaldas, aunque lo cierto es el que pasado siglo XX necesitaba algo así; son muchos los acontecimientos que tendemos a olvidar o que, directamente, desconocemos. De verdad, si tenéis oportunidad, echadle un ojo. Ahora están los tres tomos en versión de bolsillo, o si no, seguro que conocéis a alguien que los tenga en casa, son super conocidos.

Ahora me encuentro recién empezando Eres el siguiente, el típico thriller que compré tirado de precio ya ni recuerdo dónde. Espero tenerlo listo para la semana que viene, a ver qué tal está. 🙂

2 Comments on Con el siglo XX a cuestas

  1. Hola Laura,
    Me alegro de que estés ya recuperada y tengas todo bajo control. Yo he terminado la trilogía este verano y debo confesar que este último libro me costó más que los otros. Tal vez tenía puesto el listón muy alto, el caso es que tardé una eternidad en leerlo comparado con los anteriores. Aún así Follet me parece fantástico y la trilogía es altamente recomendable.
    Un saludo

    • Muy buenas!
      A mí la verdad éste me ha gustado bastante, quizás se pierde el factor sorpresa del principio, pero se me hizo llevadero y me dio pena acabar ya con la trilogía. Para mí el señor Follett es siempre una apuesta segura.
      Gracias por pasarte 🙂

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