¡Hola, hola, hola! ¿Qué tal, darlings? Aquí una que en vez de aprovechar el sábado noche para ir de fiesta, se queda en casa porque a su novio no se le ocurre otra cosa que tener que trabajar hasta tarde. Pa’matarlo. En fin, haré algo productivo entonces, como hablar de Inferno, de Dan Brown, el último libro que ha pasado a engrosar mi lista de leídos. Mentiría si dijera que soy una experta en novelas de Dan Brown, porque no es así, ni siquiera me he leído El código Da Vinci, sólo caí con Ángeles y demonios y de eso hace ya bastantes años. Pero con esta su última novela mi hermana se puso bastante pesadita: “léela, Laura, que te va a gustar”. Por no oírla, le hice caso. Y oye, la verdad es que no ha estado mal.

“Inferno”, el último libro de Dan Brown

Con este libro, el autor continúa con la saga protagonizada por el profesor universitario Robert Langdon, quien se despierta sobresaltado en una cama de hospital sin recordar absolutamente nada de las últimas horas. ¿Qué hace allí? ¿Qué le ha pasado? ¿Qué hora es? Y lo más importante, ¿por qué se ve la silueta de Florencia desde su ventanuco hospitalario y no la de Boston? Easy, my friend, porque estás en Italia, no en USA. Con este inicio tan estresante nos metemos de lleno en una ingente cantidad de capítulos super entretenidos, llenos de persecuciones, huídas y disparos procedentes de matones, de polis,… Vamos, un cristo importante.

Hacia la mitad de la novela, cuando empezamos a entender qué ha ocurrido, por qué persiguen al profesor y qué intereses se ocultan detrás de tan macabras acciones, la trama se pausa un poco y yo comienzo a disfrutar más. Porque si bien el inicio es trepidante y no da tregua, lo cierto es que no me gusta que me tengan demasiado tiempo en ascuas; prefiero ir atando cabos y eso al principio me resultaba imposible.

Me interesó bastante la historia de Sienna, la joven que se encargó de ayudar a Langdon tras salir del hospital; me entretenían las partes del libro en las que se ahondaba en su vida personal. También me resultaron atrayantes los diversos dilemas morales que planteaba el libro según lo ibas leyendo. Ciencia: ¿amiga o enemiga? Supongo que, como todo, dependerá de las intenciones del que la usa. Y por último me ha gustado que todo el mejunje de la historia estuviera entremezclado con la Divina Comedia, de Dante. Eso le dio continuidad y ritmo a la obra, y permitió que no me perdiera en ningún momento.

El inicio de esta historia tiene lugar en la italiana ciudad de Florencia

Vamos, resumiendo, que si os gusta Dan Brown y os habéis leído sus anteriores libros, éste os va a encantar. Si no lo conocéis tanto pero no os disgusta la acción, como es mi caso, seguro que lo disfrutais igual. Y si no se cumple ninguna de las otras opciones, pues ya es decisión vuestra. A mí me ha gustado.

Y ahora, cambiando radicalmente de tercio, me encuentro leyendo Una acompañante en Nueva York. Hacía tiempo que no leía una novela de este estilo, más costumbrista y de época, y la estoy disfrutando mogollón. Ya me queda poquito para acabarla, así que para la semana que viene supongo que estaré por aquí contando qué tal me ha ido.

¡Que tengáis un feliz fin de semana! (Bueno, lo que queda de él). Yo me voy a ver el partido del Celta que ha empezado hace 15 minutos. 🙂

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