Aprendiendo a ser albéitar

Albéitar, curiosa palabra. Si buscamos en el diccionario de la RAE, éste nos indica que es una palabra de origen árabe, sinónimo de veterinario. Ahora en desuso, fue utilizada por los árabes que poblaron la península durante tantos siglos.

El sanador de caballos, de Gonzalo Giner

Y eso es lo que es Diego, protagonista del libro de hoy: un albéitar, aunque de origen cristiano. Pero es también mucho más que eso. Es traductor, políglota, gran amante y conocedor de los caballos, tiene memoria fotográfica y, sobre todo, va buscando venganza desde que unos sarracenos, acompañados de los malvados imesebelen, mataron a su padre y secuestraron a sus hermanas en plena conquista árabe.

En El sanador de caballos el lector se encontrará con aventuras, muchas; pero también con una historia fascinante, acompañada de unos personajes increíbles; aprederá algo de historia (cosa que no viene mal, sobre todo en los tiempos que corren) y, por encima de todo, se verá envuelto en las andanzas de Diego de Malagón, un joven que, persiguiendo la venganza, se encontrará de cara con la sabiduría.

Ambientada en plena reconquista de los territorios cristianos sobre el Al-Ándalus, este novela de Gonzalo Giner consigue transmitir el valor de la lealtad pero, sobre todo, el de la amistad y el del amor verdadero. Muy recomendable y fácil de leer a pesar de su longitud.

El efecto Läckberg

La superventas sueca Camilla Läckberg

Todo comenzó con el que fue uno de los grandes booms literarios de principios de siglo: la trilogía Millenium, de Stieg Larsson. Con casi tres millones de ejemplares vendidos en España, dejó el camino preparado para lo que sería la nueva revelación de la literatura contemporánea: la novela negra sueca. A pesar del enorme mérito que se le atribuye, Larsson no pudo disfrutar de su gran éxito, ya que murió poco después de publicar el tercer y último tomo. El camino quedó así completamente libre para una joven que venía pisando fuerte y no desaprovechó su momento: Camilla Läckberg.

Läckberg nació en 1974 en Fjällbacka, en la costa oeste de Suecia, y es precisamente en su pueblo natal donde tanscurre la colección de obras protagonizadas por el policía Patrik Hedström y su mujer, la escritora Erica Falck. Su estilo desenfadado que invita a una lectura compulsiva; sus tramas, siempre electrizantes y bien desarrolladas; y su constante mezcla entre el pasado y el presente, enseguida la catapultaron a un éxito rotundo en todo el mundo.

Nadie lo ha visto, de Mari Jungstedt

Läckberg se encargó de recordarle a todos, tras la muerte de Larsson, que la novela sueca estaba despuntando de un modo sorprendente, con ella como una de las principales protagonistas. La primera obra de su colección, La princesa de hielo, fue editada en más de 30 países. Los siguientes tomos fueron todos y cada uno un éxito de ventas. En España, acaba de publicar este mismo año la séptima entrega, Los vigilantes del faro. Y los lectores aún siguen queriendo más.

Pero Läckberg no es la única superventas escandinava que se dio a conocer recientemente en nuestro país. Mari Jungstedt está cosechando éxitos de ventas importantes, sobre todo con sus obras Nadie lo ha visto, Nadie lo ha oído y Nadie lo conoce. Otra sueca, Åsa Larsson, también se subió al tren de la popularidad con sus novelas protagonizadas por la abogada Rebecka Martinsson.

Juntas pero no revueltas. Todas ellas vienen a manifestar lo que ya es un hecho: la novela sueca está de moda y lleva tintes femeninos.

“Tú eres el mal”, un perfecto desconocido

¿No os sucede a veces que tenéis muchas expectativas con un libro/película/obra cualquiera y debido a eso, os lleváis una decepción cuando el resultado no alcanza vuestros deseos tan elevados? Pues a veces sucede al revés, que coges una obra más o menos desconocida y te embarcas en ella sin esperar ni mucho ni poco, y al final te deja con un regusto más que satisfactorio. Eso fue lo que me pasó a mí con Tú eres el mal, de Roberto Costantini. Una sorpresa mayúscula.

Tú eres el mal, de Roberto Costantini

Ambientada en Italia y dividida en dos bloques diferenciados, la primera parte de la novela se centra en el año 1982, en la final del Mundial de España. Italia contra Alemania. Italia gana. Todos salen a la calle a celebrarlo, pero el comisario Balistreri recibe una llamada en su móvil: ha desaparecido una muchacha; no obstante, en medio del fulgor de la fiesta, el policía no se esfuerza lo necesario en el que se convertirá en el único caso no resuelto de su carrera. La segunda parte sucede veinticuatro años después, en el 2006. De nuevo otra final del Mundial, esta vez en Alemania. De nuevo Italia aspira a ganar la copa, aunque en este caso contra Francia. Roma se paraliza. Italia gana. Los romanos salen a celebrarlo, y los asesinatos vuelven a sucederse, y todo parece indicar que están relacionados con el caso no resuelto de Balistreri.

Vamos, novela negra de toda la vida, pero en este momento en el que el género está viviendo quizás una de sus etapas más dulces, quizá la sobreexplotación del mismo y la gran cantidad de obras que se pueden encontrar puede llevar al lector a cierta saturación. Y aquí Costantini se luce, porque le mete a su historia un ritmo tan trepidante de asesinatos, sospechosos e investigadores que no deja al lector respirar ni un segundo.

Y, como no podía ser de otra forma, el autor aprovecha para dar un poco de caña a la situación actual de su país. Durante las 600 páginas de la novela, veremos como los niveles de corrupción italianos transcienden más allá de la política y llegan no sólo a la policía si no también a las más altas esferas del Vaticano. El racismo, por otra parte, se ve también sólidamente retratado en una sociedad romana que tiene que vivir pegada a campamentos ilegales de gitanos rumanos, fuentes de numerosos conflictos.

Quizás es una novela algo densa pero ideal para los amantes del género que quieren ir un poco más allá. Como he dicho al principio, una agradable e inesperada sorpresa.

Los pilares de un mundo de libros

Hablar de literatura actual en muchos casos supone un sinónimo de hablar de Ken Follett. Escritor de moda por antonomasia en cualquier círculo de lectores que se precie, sus best-sellers van más allá de las morbosas historias de Grey y su amante virgen, o de los endulzados tríos amorosos entre humanos, vampiros y licántropos. Y es que estos booms literarios salen ya al mercado con fecha de caducidad (que suele coincidir con el estreno de la última película en el cine). Pero hablar de Ken Follett es otra cosa, no en vano su gran obra Los pilares de la Tierra (1989) es el libro más vendido de España.

Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin, de Ken Follett

Es en esta su gran novela donde el escritor galés decide dar el gran salto a la siempre convulsa Edad Media. Y vaya salto. En sus más de mil páginas, nos teletransportamos al siglo XII, a un pequeño pueblo británico conocido como Kingsbridge donde, por avatares del destino y en gran parte gracias a un chiquillo avispado, se comienza a construir una catedral en el priorato. Podría escribir docenas de miles de páginas en referencia a la obra, pues su longitud y calidad así lo merecen. Pero no será en esta ocasión. Decir, simplemente, que los tres estratos sociales del feudalismo (nobleza, clero y campesinos) se entrelazan de forma apasionante, creando un círculo de traiciones, muertes, amor y ambición nunca antes superado por ninguna otra creación literaria.

Es una obra entretenida y con bases sólidas que se convirtió desde el principio en una novela de referencia y, poco a poco, fue escalando puestos hasta llegar a lo que es hoy. De eso se ha dado cuenta todo el mundo, incluido, como es obvio, el propio escritor. Y como está claro que Follett vive principalmente de sus ventas, años después decide volver a sacar el jugo del que fue su billete al estrellato. Hablo, como no podría ser de otra forma, de Un mundo sin fin. Su publicación se remonta ya al año 2007, casi 20 después, cuando Los pilares tenía ya tal fama que no aprovecharse de ella sería bastante inaceptable.

No obstante, Ken Follett se destaca por ser un escritor bastante inteligente, por lo que la mayor virtud de esta obra es no ser propiamente una continuación de su predecesora. Un gran acierto, ya que superar Los pilares de la Tierra es misión imposible, así que ¿por qué intentarlo siquiera? Las aventuras de los personajes siguen teniendo lugar en Kingsbridge, localización que pasó de pequeño priorato perdido en el monte, a gran ciudad que trae de cabeza a toda la nobleza. Su longitud vuelve a superar las mil páginas de lectura ligera y desenfadada.

Pero no es lo mismo. Quizá perdió el efecto sorpresa de la anterior, quizá algunos sucesos son tan terriblemente semejantes que, inevitablemente, sabemos qué es lo que va a ocurrir. Pero sobre todo, no empatizamos tanto con los protagonistas, y es que Caris y Merthin no consiguen acercarse a los ya míticos Jack y Aliena. ¿Lectura recomendable? Sí. ¿Imprescindible? No. Lamentablemente todos los honores se los queda su hermana mayor.

Mención aparte merecen las series basadas en ambos libros. Cada historia tiene su mini serie de ocho capítulos de unos 50 minutos cada uno, aproximadamente. Con los hermanos Scott encargados de la producción, las dos supusieron un éxito notable de audiencia.

Eddie Redmayne, en el papel de Jack Jackson

Y aquí también vuelve a ganar por goleada Los pilares de la Tierra (sin ser perfecta). Como suele ser inevitable, existen los consabidos cambios que se producen en la historia cuando se traslada a la pantalla, pero la gran calidad de los actores, la ambientación y los mismos sucesos que se cuentan, tienen peso suficiente para convertirla en una pieza recomendable. Como aliciente, nos encontraremos en el papel de Jack Jackson al actor de moda últimamente, el británico Eddie Redmayne, que acaba de saltar al estrellato hollywoodiense tras su papel de Marius Pontmercy en la aclamada versión del musical de Les Misérables que llegó a la gran pantalla a finales del año pasado.

Por otro lado, tenemos el pequeño descalabro que es la mini serie de Un mundo sin fin. Si en la primera parte existen algunos cambios con respecto a la historia original, en esta continuación directamente estamos viendo una historia completamente distinta a la novela de Follett. Como serie es entretenida; como adaptación, lamentable.

Pero para gustos, colores. Siguiente paso: leer sus obras conocidas como La trilogía del siglo, ambientadas en el siglo XX. Primera parada: La caída de los gigantes. A ver qué me depara el destino en esta nueva aventura kenfollesca.