En los bosques del Baztán

¡¡Muy buenos días!! ¡¡Acaba el día y acaba la romería!! Después de una primera quincena de agosto cargadita de fiestas en toda Galicia, parece que las vacaciones van tocando a su fin, así que aquí vengo dispuesta a relataros qué tal han ido mis lecturas este tiempo.

“El guardián invisible”, primera parte de la trilogía del Baztán

Lo primero de todo, decir que por fin he leído El guardián invisible, el primer tomo de la trilogía del Valle de Baztán que me habían regalado por Reyes. La verdad es que le tenía muchísimas ganas pero por haches o por bes nunca encontraba el tiempo necesario para empezarlo. Lo cierto es que ha sido todo un acierto y ahora sólo estoy esperando a ver si alguien se enrolla y me regala los dos títulos que me faltan, que no son baratos precisamente. 😉

Pero bueno, vamos al meollo de la cuestión. Si tuviera que clasificar este libro diría que es novela negra, pero no demasiado convencional, pues la cantidad de trasfondo cultural y mitológico que contiene lo acerca a la novela costumbrista. Dolores Redondo nos introduce en Elizondo, a poco más de 50 kilómetros de Pamplona, una localidad no muy grande donde casi todos se conocen entre sí. Allí se ve obligada a retornar la inspectora Amaia Salazar tras suceder una serie de crímenes inexplicables donde las protagonistas son jóvenes adolescentes. No son crímenes muy al uso; la forma de proceder con los cadáveres muestra a un asesino peculiar con una serie de trastornos marcados.

El Valle de Baztán acogerá los crímenes de un despiadado asesino

Comienza así una investigación en la que la inspectora deberá abandonar Pamplona para regresar a su pueblo de origen. La misión no es sencilla, y menos cuando parte de su equipo no parece muy conforme con que sea ella la dirigente del grupo, por lo que no siempre tendrá las cosas fáciles. Si a eso le sumamos que su relación con algunos familiares es tensa y que la histeria general de la población comienza a mezclar sucesos reales con cuentos mitológicos, nos encontramos metidos en un buen jardín. Mientras tanto, los crímenes siguen sucediéndose y la solución no parece hallarse cerca.

La verdad es que lo he disfrutado muchísimo, fue empezar a leerlo y no parar. Me ha encantado el lugar donde está ambientada la historia; en algunos aspectos incluso me recordaba a Galicia, con tanta tradición pagana de meigas y criaturas salvajes. Como he dicho antes, a pesar de ser novela negra tiene otros elementos de fondo que hace que no sea una más del montón. Espero en los próximos meses conseguir los dos tomos que me faltan porque sin lugar a dudas quiero completar esta colección.

Y, como durante las fiestas tuve muchísimo tiempo libre, también terminé de leer Inferno, del archiconocidísimo Dan Brown. Ha estado genial también, pero casi que lo dejamos para la semana que viene, que ya va siendo hora de comer.

🙂

Dave Gurney ataca otra vez

Hi, everyone! How you doin’? Pues aprovechando mi día de relax y a pesar de que por fin el sol parece acordarse de nosotros los norteños, aquí estoy de vuelta con un libro estupendísimo que, si sois amantes de las novelas de misterio, os va a encantar. Se trata de No confíes en Peter Pan, del neoyorkino John Verdon, por el que siento una notable adicción lectora.

“No confíes en Peter Pan” nos trae el regreso de Dave Gurney

Lo primero que debéis saber acerca de este libro es que forma parte de una serie que tiene como protagonista al policía retirado Dave Gurney. A pesar de ello, como cada historia es un caso diferente, pueden leerse de manera individual aunque recomiendo seguir su orden natural para no dejar ningún fleco suelto por el medio. Y una vez hechas las advertencias, vamos a lo interesante.

En ésta su cuarta aventura, el casi cincuentón (o cincuentañero, como prefiera el gran público) Gurney está más que curado de espantos. Su esposa Madeleine intenta de todas las maneras posibles que se involucre en la vida de retiro en el campo, pero el expolicía no logra sentir mayor interés en tema animales, cobertizos o graneros. Y lo que es peor, le debe un gran favor a Jack Hardwick, excompañero del Cuerpo que ha perdido su licencia por ayudar a Dave cuando ya no le correspondía meter las narices en los asuntos de la policía.

Así que el irascible y rencoroso Hardwick viene dispuesto a dar guerra. Quiere desempolvar casos que han tenido una resolución digamos que “curiosa” y resolverlos a su modo, de manera que los responsables de la investigación reciban su merecido, como le ocurrió a él. Vamos, que van a rodar cabezas en el estado de Nueva York. Con Dave Gurney ayudándole (primero a regañadientes, luego con verdadero interés) comienzan con el caso de un asesinato de un rico promotor. Su mujer, Kay Spalter, es acusada y encarcelada. Pero a poco que se investigue, se puede comprobar que las pruebas son dudosas, hay testigos que mienten y ocultamientos de información. ¿Por qué?

Los tres primeros tomos son también muy recomendables

Poco a poco iremos avanzando en la historia; entre okupas, hijas oportunistas, mujeres despechadas, hermanos lunáticos y los malos más malos de todo Nueva York. ¿Quién es Peter Pan? ¿Dónde se esconde? ¿Quién lo contrató? ¿Y por qué aceptó el encargo?

Para mí, fiel seguidora de John Verdon y fan incondicional de Dave Gurney, no tuvo desperdicio. Lo único malo que le encuentro a estos libros es que son tan adictivos que me los leo en dos patadas y no me cunden, qué dinero más malgastado. 🙂

Amantes de la novela negra y de los misterios más misteriosos, si todavía no conocéis la serie de John Verdon, tenéis un serio problema. ¡¡Corred a la librería más cercana y haceos con ella!!

PD: podéis leer lo chulas que son las tres primeras entregas aquí.

¡¡Comenzamos de nuevo!!

¡¡Muy buenas tardes!! ¡Cuánto tiempo sin poder pasar por aquí! Peeero las noticias son buenas: al fin han acabado las obras en mi casa y vuelvo a tener un ordenador decente con una conexión más decente por lo que podré actualizar decentemente este mi precioso espacio.

“Una acompañante en Nueva York” es una de mis nuevas adquisiciones

A pesar de este pequeño parón (obligatorio, todo sea dicho), no he estado ociosa. En mi retiro he leído incontables libros (la falta de una buena conexión también tuvo algo que ver, la verdad) y no podemos olvidar que el pasado 6 de julio cumplí 27 primaveras por lo que algunos libros nuevos han caído en mi poder, concretamente: Tormenta de espadas, No confíes en Peter Pan, Una acompañante en Nueva York, Las aventuras del valeroso soldado Schwejk y Breve enciclopedia de Juego de Tronos. ¡¡No me puedo quejar!!

Mientras tanto, en mi retiro ya he quitado de mi lista de pendientes Choque de reyes, La niña de la lista de Schindler y El reino del azahar, que me encantó y del que voy a hablar hoy. La semana que viene le tocará el turno a No confíes en Peter Pan, que a pesar de que aún me lo acaban de dar, eran tantas las ganas de leerlo que me salté otros pendientes y me puse con él inmediatamente.

Pero bueno, al grano. Comenzamos esta nueva andanza con el libro debut de Linda Belago. La verdad es que lo leí un poco por accidente. Nada más acabar Choque de reyes, en casa de mis abuelos no tenía nada para leer y una amiga acababa de devolverle El reino del azahar a mi hermana, por lo que se lo pedí. Y me lo prestó. Y lo leí. Y me encantó.

Lo cierto es que resultó ser muy del estilo de Sarah Lark, me recordó muchísimo a la trilogía neozelandesa de En el país de la nube blanca, que me encantó también y de la que hablo aquí, aquí y aquí.

“El reino del azahar”, muy recomendable

En este caso nos trasladeremos a la holandesa ciudad de Roterdam, en 1850, donde conoceremos a la joven Julie Vanderberg, que pierde trágicamente a sus padres en un accidente de carricoche. Encerrada en un internado por su tío (más interesado en su herencia que en su bienestar), en cuanto cumple los 18 años es casada en un matrimonio concertado con Karl Leevken, dueño de una plantación de azúcar en la lejana colonia de Surinam. Y allí se dirigen ambos. Al poco tiempo Karl demuestra ser una persona despiadada por lo que Julie no tarda en sentirse interesada en Jean, el contable. Por el medio se encuentran Martina (hija del primer matrimonio de Karl y sólo un año más joven que Julie) y Pieter, su prometido. Malencarados y caprichosos, serán fuente de problemas para la recién llegada.

En un país marcado por la esclavitud reinante en las plantaciones, el comportamiento de Julie, cercano y amoroso con todos los seres humanos, chocará con las costumbres imperantes en el país; un país que llegará a querer y sentir como suyo pero en el que quedan todavía muchos pasos que dar.

Para mí, el libro estuvo de notable. Super entretenido, por lo que a pesar de su longitud me lo leí en una patada. Tremendamente recomendable, sobre todo si ya has tenido alguna experiencia con Sarah Lark y te han gustado sus obras. Y crucemos dedos para que nada se tuerza de nuevo y pueda estar aquí la semana que viene, escribiendo sobre la cuarta entrega de las novelas policiacas de John Verdon, con el magnífico Dave Gurney como protagonista. Ya os adelanto que esta cuarta parte no os decepcionará.

¡¡¡Hasta la semana que viene!!!

Descontrolando la rutina

Que mi vida es un caos últimamente no es nada nuevo, llevo semanas diciéndolo, y tengo tantos libros por comentar que ya casi he perdido la cuenta, pero me temo que los posts tendrán que esperar hasta el principio de verano, lamentándolo mucho. :'( Mi casa está totalmente en obras y así estará hasta finales de junio más o menos. Estando como estoy de okupa en casa de mi abuela, sin internet, entenderéis que es imposible actualizar un espacio como éste, con sus fotos y sus exigencias. Así que os pido un poquito más de paciencia, éste proyecto no está abandonado; sólo atraviesa horas bajas.

A mi regreso tengo pendientes de comentar dos libros de Agatha Christie (La muerte de lord Edgware y El misterio de Listerdale), así como El olvido que seremos, de Héctor Abad y Crímenes imaginarios, de Patricia Highsmith. Al exilio me he traído Choque de reyes, la segunda parte de la saga Canción de hielo y fuego, así que supongo que también lo tendré listo para la crítica.

¡Nos vemos en unas semanas! :*

Una pequeña decepción

¡Mira que es mala pata! Justo hoy celebramos el Día del Libro (uno de mis días favoritos del año por los libritos que me caen de regalo) y tengo que escribir una de las pocas críticas negativas que recuerdo. Ya sé que no queda muy bien que critique una novela en un día como hoy pero… c’est la vie!

Vladimir Nabokov, autor de “Lolita”

Me estoy refiriendo a Lolita, el archiconocidísimo y famosísimo libro de Vladimir Nabokov. Tenía muchísimas ganas de leer algún clásico después de dedicarme por un tiempo enteramente a la literatura contemporánea, y éste fue el elegido. Por ningún motivo en concreto: estaba en mi casa, no lo había leído, le tenía ganas y… voilá!

No puedo ser injusta y decir que el libro no merece la pena o que está mal escrito. Nada de eso; sí merece la pena y está para mi gusto incluso demasiado bien escrito, tanto que conseguía sacarme de la historia. Durante sus casi 300 páginas me ha parecido que el autor estaba más preocupado de su forma de escribir y elaborar el lenguaje que de avanzar en la trama; y quizá ése fue el elemento que me resultó más perjudicial a la larga. Pero vamos directos al grano.

Una de las mútliples portadas de “Lolita”

Lolita, esa joven de tan sólo doce años pero que ya sabe el doble de lo que yo sabía cuando le doblaba la edad. Sí, ésa es Lolita, o Lo, o Dolores, o Dolly. Podemos llamarla como queramos, no en vano su creador es ruso. Vive con su madre Charlotte en un pequeño pueblo. Su vida corría pacíficamente, o tan pacíficamente como puede transcurrir la vida de una niña tan peculiar. Pero todo cambia cuando Humbert irrumpe en sus vidas. Primero como inquilino, después como marido de Charlotte y, por ende, padrastro de Lolita, no tardará en sentir una fuerte atracción hacia ella. Y básicamente en esto consiste la primera parte del libro: se nos presenta al susodicho Humbert y vemos cómo se va acoplando en la vida de Lo. Y hasta aquí el libro avanzaba bien: un ritmo consistente, un lenguaje rebuscado pero asequible y una trama entretenida. ¿Por qué entonces, Dios mío, cuando más interesante estaba todo, empieza la segunda parte?

Porque, tengo que decirlo, la segunda mitad del libro se me hizo insufrible. Durante páginas y páginas Nabokov me deleitó con eternas descripciones y más eternas metáforas y anécdotas que no sólo no hacían avanzar la historia, si no que me hacían olvidar en qué parte me había quedado en el anterior capítulo. Se me empezó a poner todo cuesta arriba y, lamentablemente, tengo que decir que me leí las últimas páginas del tirón no por interés, si no porque se adueñó de mí un deseo irrefrenable de terminar la novela y poder dedicarme a otra cosa, mariposa.

¡Feliz Día del Libro!

Y aquí es donde vuelve a brillar el sol de nuevo en mi vida, y es que una amiga me prestó un libro de Agatha Christie que yo, misteriosamente, no tenía (a pesar de que tengo el 80% de los títulos publicados, alguno se me sigue escapando). Y como no podía ser de otra manera y dado que mis obligaciones inglesas y laborales hoy me dieron un poco de respiro, me he pasado la tarde del 23 de abril tranquilamente tumbada en mi cama, disfrutando de La muerte de lord Edgware. A la velocidad en que lo estoy leyendo, no dudo que muy pronto tendré disponible una nueva (y espero que más positiva) crítica.

Mientras tanto, muy feliz Día (o noche ya, más bien) del Libro a todos, felicidades a todos los Jorges y Georges y Jordis del mundo (especialmente a mi novio, que me ha regalado un nuevo tomo de Mary Higgins Clark) y espero poder seguir celebrando muchos más días como hoy. Nuestros amigos silenciosos se lo merecen.