¿Confiar o no confiar? Ésa es la cuestión

¡¡Buenos y soleados días (al menos aquí en el norte)!! Lo primero de todo, quería dar algunas explicaciones ya que durante las próximas semanas, tal y como ya ha venido ocurriendo estos últimos días, el ritmo de posts me temo que bajará. Lo de escribir uno semanalmente me va a resultar imposible hasta, calculo, mediados de junio. Mis obligaciones laborales y estudiantiles (me estoy preparando para los exámenes de Cambridge) apenas me dejan tiempo libre para leer y, por tanto, para escribir. Vayan por delante mis disculpas por tener esto un tanto abandonado pero espero que sea algo circunstancial. Queda dicho.

“Obsesión”, de Karen Robards

Y ahora, vamos a lo que nos interesa. Hoy vengo dispuesta a hablar del libro Obsesión, de Karen Robards. Lo cierto es que ya lo leí hace un mes aproximadamente, pero las buenas impresiones siguen guardadas en mi cabeza. Es la primera novela que leo de esta escritora que, por lo que pude comprobar, tiene alrededor de una treintena de títulos publicados. Llegó a mi casa por casualidad debido a su bajo precio, el cual llamó la atención de mi hermana. Tras leerlo ella, me lo recomendó y le di una oportunidad, a pesar de que en un principio el libro no me resultaba especialmente llamativo.

Pero debo decir que su recomendación fue acertada. Mi hermana me conoce bien y sabe más o menos qué es lo que me gusta, y este libro me gustó. Tiene un inicio estresante, extremadamente estresante, donde conoceremos a Katharine, una joven atractiva de 29 años que sufre un violento robo en su casa durante una noche cualquiera en la que se hallaba en compañía de una buena amiga. Consigue salir viva de semejante aprieto pero… no es la misma. Siente que ha perdido empatía y ciertos recuerdos parecen haberse esfumado de su cabeza. En ese estado no es capaz de confiar en nadie y, lo más sorprendente, es que parece que todo su cuerpo y su ser le indican que debe mantenerse alejada de su novio y sus secuaces, aunque ella no sepa el porqué.

En medio de la paranoia que la envuelve surge la figura de Dan, un joven y extremadamente atractivo doctor que resulta ser su vecino y que no duda en ayudarla en sus momentos de crisis. A pesar de sus reticencias, acaba confiando en él por lo que se sube en su coche y deja que la lleve a… ¿quién sabe? ¿Qué es lo que quiere en realidad? ¿Ha hecho bien Katharine en confiar en él? ¿O será ya demasiado tarde para dar marcha atrás?

Washington DC será el lugar donde transcurrirá la historia

El ritmo de la historia es acelerado, a veces incluso demasiado acelerado para mis pobres nervios, pero el contenido está bien, es creíble y las explicaciones que la autora nos ofrece están bien pensadas y ensambladas; ofreciendo como resultado final una historia que no cojea como tantas otras, que por enrevesadas y originales acaban cayendo por su propio peso. Para mi gusto, muy recomendable.

Y ahora, por fin, estoy cumpliendo mi promesa de leer un clásico. En mi mesilla se encuentra Lolita, de Vladimir Nabokov, un libro que lleva en mi casa casi más años que yo. Por el momento he leído unas cien páginas y me está enganchando, tanto que sufro por no poder dedicarle más tiempo. En cuanto consiga finalizarlo, tened seguro que volaré aquí para contar mis impresiones. Mientras tanto… ¡un poquito de por favor y de paciencia!

Entre chantajes y cuernos

¡Bueno, bueno, bueno! ¡Cómo viene esta semanita! Y es que no hay más que leer el título del post para saber que no se avecina nada bueno. 😉

“No llames a casa”, de Carlos Zanón

Me estoy refiriendo, como no podía ser de otra manera, a uno de mis últimos libros leídos que tengo pendiente de comentar, No llames a casa, del catalán Carlos Zanón. Lo cierto es que la compra de este ejemplar, ocurrida las pasadas navidades, tuvo bastante de impulsiva. Por Reyes mi madre me regaló La mujer que arañaba las paredes, un libro policíaco perteneciente a la serie Departamento Q que ya me leí en su momento y que comenté aquí. Rauda y veloz acudí a la librería dispuesta a cambiarlo cuando se me ocurrió echarle un vistazo a la sección donde guardan los libros de la colección Serie Negra RBA, una colección que me encanta pero que no compro muy a menudo porque sus precios son algo elevados. Pero resulta que éste no, éste costaba lo mismo que un libro de bolsillo, por lo que me hice con él, a pesar de no conocer al autor.

Tengo que decir que su compra fue una decisión acertada. Si bien al principio tardé un poco en meterme de lleno en la historia por el hecho de no conocer bien a los personajes de los que hablaba, una vez que me puse en serio con ella, el enganche fue tal que no paré hasta terminarla. Pero vayamos a lo importante: ¿de qué trata este libro?

La historia, a priori, es sencilla: los hermanastros Cristian y Raquel junto con Bruno, la pareja sentimental de Raquel, forman un trío peligroso. Hartos de trapichear con drogas y pequeños negocios turbios, y de malvivir en cualquier rincón donde puedan caerse muertos, parecen haber encontrado el negocio ideal. Éste no es otro que merodear por las instalaciones y aparcamientos de moteles, picaderos o lugares donde acuden las personas que están engañando a sus parejas. Una vez localizan a alguna pareja, la siguen para después chantajearla: o le pagan una cantidad considerable de dinero o, literalmente, se chivan al cónyuge de las andanzas del otro. Y todos pagan, no falla.

Hasta que entran en escena Max y Merche. En un principio podrían parecer una pareja entre tantas, salvo que Max ya está divorciado precisamente porque dejó a su mujer para poder estar con su nueva novia. El problema es que Merche no se decide a dejar a su marido. El chantaje en este caso no funciona, ya que Max está más que encantado con la idea de que alguien informe a Gelo, el marido de su pareja, para que ésta se decida de una vez a dar el gran paso. Pero dado que ella no da arrancado, a Max no le queda otra alternativa que pedirle a Cristian que lo ayude a deshacerse de Gelo.

Las calles de Barcelona serán testigo de los múltiples trapicheos de los protagonistas

A pesar de que el libro entretiene y engancha mogollón, tengo que decir que su lectura a veces se vuelve desagradable. No por los hechos que suceden en sí, sino porque es tanta la bajeza que muestran los protagonistas, tan poca su empatía y se mueven en ambientes tan destructivos que en mi caso me acompañó un ligero pero constante dolor de estómago mientras avanzaba página tras página.

Y ya la semana que viene escribiré sobre Obsesión, de Karen Robards, un libro que me sorprendió para bien y que leí, literalmente, en tres días. Fue empezar y no parar.

¡Feliz primavera a tod@s!

 

La Regenta, un clásico inmortal

Recuerdo que lo dije la semana pasada: “mi próxima lectura quiero que sea un clásico, que hace tiempo que ni los huelo”. Pues gente, tengo que decir que no, no he empezado a leer un nuevo clásico, a pesar de que ya terminé con Juego de tronos. Lo cierto es que no tuve demasiado tiempo para bucear entre mis estantes del salón así que cogí un libro cualquiera de los que tengo pendientes: No llames a casa. Aun recién lo acabo de empezar, a ver qué tal está.

Leopoldo Alas “Clarín”, autor de “La Regenta”

Pero, al menos, intentaré compensar esta promesa incumplida hablando hoy del que, sin duda, es uno de mis libros favoritos: la famosísima novela La Regenta, de Leopoldo Alas “Clarín”. Corría allá el año… bueno, no sé, hace mucho tiempo; tanto, que yo estaba cursando 4º de ESO cuando, cómo no, nos tocó estudiar este título dentro de la época del Realismo. Recuerdo que su argumento me llamó la atención, y aprovechando el hecho de que tenía el volumen en mi casa, decidí darle una oportunidad.

Y aquí, aviso, atención navegantes, antes de que os embarquéis en la lectura de su argumento, os advierto que es un libro largo, descriptivo, extremadamente realista y que, precisamente por ello, habrá gente a la que no le guste. Hay que echarle un poco de paciencia pero, en mi caso, el resultado valió la pena a pesar de que me llevó casi todo el curso finalizar su lectura.

Estatua de Ana Ozores, la Regenta, en Oviedo

Si aun sabiendo esto os animáis a continuar leyendo, debo decir que, de buenas a primeras, el argumento no tiene demasiada dificultad. No recuerdo exactamente todos los detalles porque han pasado ya unos once años desde su lectura, pero hay cosas que no se olvidan. La acción transcurre en la imaginaria ciudad de Vetusta (tras ese nombre ficticio se encuentra Oviedo, ni más ni menos) donde reside nuestra protagonista, Ana Ozores. Perteneciente a una familia noble en horas bajas, decide contraer un matrimonio de convenciencia con Víctor Quintanar, regente de la Audiencia. Su marido es bastante mayor que ella, lo que la lleva a una vida monótona y aburrida. Hasta que se encuentra con dos hombres en su camino: el cura Fermín de Pas, su confesor enamorado; y Álvaro Mesía, un verdadero don Juan joven que no dejará indiferente a Ana.

Celos, traiciones, repulsa social… todo se encuentra mezclado en esta maravillosa novela de más de mil páginas. A pesar de que quizá lo leí demasiado temprano y es probable que no pudiera captar todos los matices del libro, lo cierto es que me encantó, me lo pasé como una enana y gracias a él empecé a conceder oportunidades a otros títulos clásicos que tenía en mi casa; así que, Anita, ha sido un placer.

Se acerca el invierno…

“Se acerca el invierno” es el lema de la familia Stark

¡Suicídicas! Así están siendo mis últimas semanas, ¡agotadoras! Con trabajo suficiente como para mantenerme entretenida todo el día (y que no falte) y con extras como tener que preparar la fiesta de jubilación de mi abuela, hacer montajes con fotos, etc., lo cierto es que mi nivel de actividad está influyendo estas últimas semanas en mi blog, y eso no me gusta nada. 🙁

En fin, ¡pongámosle remedio, pues! Hace 15 días empecé con la lectura de Juego de tronos, la primera parte de la saga Canción de hielo y fuego, y tengo que decir que estoy a puntísimo de terminarlo, me quedan sólo los últimos capítulos. No obstante, como ya sabéis, me he visto la serie enterita por lo que (haciendo trampas) ya sé cómo va a acabar esta primera entrega y puedo comentar el libro en su totalidad.

Los hermanos Targaryen traerán de cabeza a la casa Baratheron

Lo cierto es que, tengo que decirlo, para mí esta colección ha sido todo un descubrimiento ya que no soy mucho de sagas ni de productos que arrastran con ellos un elevado fenómeno fan, pero a veces caigo. Me crié con Harry Potter, me engancharon los cuatro libros de Crepúsculo y ahora he caído en las garras de los Siete Reinos. Tengo que decir que gran parte del mérito de que ahora esté leyendo la colección de George Martin la tiene la serie Juego de Tronos, del canal HBO, que es buenísima.

Para aquellos pocos que aún no conozcan el argumento, tengo que decir que la acción arranca en Invernalia, casa de los Stark y capital del Norte. Hacia allí se dirige Robert Baratheron, rey de los Siete Reinos, para pedirle a su gran amigo, casi hermano, Eddar Stark (conocido como Ned), que acceda a ser su mano derecha tras el trágico fallecimiento de Jon Arryn. Tras mucho cavilar, Ned accede y se lleva con él a sus dos hijas para buscarles un buen casamiento en la corte, mientras que su mujer y sus tres hijos varones se quedan en Invernalia.

El problema es que el rey tiene muchos y variados enemigos, empezando por los Lannister, familia de su esposa, la reina Cersei Lannister; y continuando con la familia Targaryen, antigua dinastía reinante que sueña con recuperar el Trono de Hierro. La joven Daenerys Targaryen será un dolor de cabeza para muchos. A todos ellos, hay que sumarle consejeros, guardianes y demás ayudantes de la corte, que no siempre muestran la lealtad que deberían. Entre pactos y traiciones, la historia avanza rápidamente.

La familia Stark, una de las más importantes de los Siete Reinos

Con capítulos no excesivamente largos y centrados en diferentes personajes, una vez que le coges el truco a quién es quién (a mí no me costó nada porque los conocía de la serie, si no, reconozco que los primeros capítulos podrían confundir un poco) la lectura se hace entretenida y compulsiva, puesto que en el universo Martin, la acción nunca decae.

Y lo cierto es que después de terminar este libro, no tengo muy claro con qué continuaré. Choque de reyes está esperándome en la estantería de no leídos, al igual que otros tantos títulos, pero la verdad es que tengo ganas de leer algún clásico, hace ya mucho tiempo que no los huelo, así que igual toca dar un paseo hasta la biblioteca del salón y rebuscar un ratito. ¡Ya se verá! A ver con qué me sorprendo a mí misma la semana que viene.

Más que un club (y no es el Barça)

¡Bueno, bueno, bueno! Tengo que pedir disculpas por mi inexcusable tardanza en actualizar este espacio, pero compromisos laborales inesperados me tuvieron liadilla la semana pasada, sin tiempo para contar mis impresiones acerca del libro que acabo de finiquitar: El club de los viernes, de Kate Jacobs. Pero ya estoy aquí, dispuesta a contaros qué me ha parecido.

Portada de “El club de los viernes”

Hace tiempo ya que me había fijado en este libro en concreto: su título, los colores de su portada, el ovillo de lana que me recuerda a mi abuela… fueron factores que siempre hacían que mi vista girara hacia su lugar en la estantería de Librouro. Pero nunca lo compré, no sé por qué. Sin embargo, esta Nochebuena mi madre estuvo fina con su elección y me cayó como regalito de Papá Noel. Me hizo mucha ilusión porque a mí este tipo de lectura femenina y cotidiana me suele gustar. Así que, en cuanto tuve un hueco decidí empezar a leerlo, a pesar de que tengo pendientes otros títulos más antiguos.

El resumen es sencillo: Georgia Walker es una joven madre soltera de 37 años que tiene que bregar diariamente con la crianza de su hija Dakota, de 12 años, el cuidado de su apartamento de Manhattan y el mantenimiento de su negocio: una tienda de hilos y lanas donde todos los viernes se reúne un grupo variopinto de distintas mujeres, de diferentes edades y estatus social. Este club, que empieza naciendo un poco por casualidad, se va convirtiendo en un importante apoyo en la vida de estas mujeres, que compartirán sus problemas, sus inquietudes e intentarán ayudarse las unas a las otras.

A nivel argumental no hay mucho más que añadir. Pasemos ahora a mis impresiones. Como dije antes, este tipo de literatura me suele gustar, así que de antemano iba con buenas vibraciones. A pesar de las dispares críticas que recibió este libro (hay a quien le encanta y hay a quien le aburre) debo decir que yo soy de las del primer grupo: me ha gustado. Me han interesado todas las diferentes historias que se entrecruzan en la trama y no se me hizo pesada. Tampoco es demasiado largo el libro. Lo único que se me hizo extraño (como a todos, imagino) es el final. No sé si era necesario que el libro acabara así, pero ya sabemos cómo es la vida; nadie dijo que fuera justa.

“Juego de tronos” es el primer tomo de la saga de fantasía “Canción de hielo y fuego”

Y ahora… ¡tachán! Estoy leyendo el primer libro de la famosísima saga Canción de hielo y fuego, Juego de tronos. Lo cierto es que después de disfrutar mogollón con la serie, me entraron unas ganas inmensas de leer los libros escritos por George Martin. ¡Por el momento están muuuy a la altura de lo visto en TV! 😀